La iniciativa generó controversia y reabrió la discusión sobre el papel de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna El Gobierno de Uruguay anunció que doce vehículos blindados Mamba MK-7 del Ejército Nacional comenzarán a patrullar, bajo el mando de la Policía, los barrios de Montevideo con mayor incidencia delictiva, una medida para reforzar el combate al crimen organizado que abrió debate en el sistema político. El ministro del Interior, Carlos Negro, confirmó que su cartera trabaja en un convenio muy avanzado con el Ministerio de Defensa para instrumentar el despliegue en los próximos días.
Negro hizo el anuncio el jueves 18 de junio ante la Comisión Especial de Seguridad y Convivencia de la Cámara de Diputados, y la medida tomó estado público tras su difusión por el semanario Búsqueda. Según el ministro, los doce vehículos van a estar a cargo, como colaboración y bajo el mando de la Policía Nacional, y se destinarán al estricto patrullaje de las zonas más afectadas, en el marco de los operativos Dominio —una intervención territorial focalizada, como la realizada en el barrio Marconi— y Atenea, basado en inteligencia para prevenir homicidios. El presidente, Yamandú Orsi, confirmó la decisión en la red social X y explicó que se adoptó junto a los ministros de Interior, Defensa y Economía para redoblar el combate contra el crimen organizado.
La iniciativa generó controversia y reabrió la discusión sobre el papel de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna. Orsi la defendió con el argumento de aprovechar infraestructura del Ministerio de Defensa que a Interior le estaría faltando y sostuvo que Uruguay no puede tener parados recursos que tiene. La ministra de Defensa, Sandra Lazo, subrayó que la medida no son los militares en la calle, sino cooperación con vehículos para que la Policía cumpla con su rol en la seguridad pública en aquellos lugares donde es más complejo ingresar. El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, recordó que la cartera de Defensa ya colabora en los perímetros carcelarios y en las fronteras, y afirmó que los blindados pueden ser muy útiles en barrios donde hay problemas serios, al señalar que el narcotráfico no tira piedras, tira balas.
Entre los puntos aún sin resolver figura quién conducirá los vehículos. Según fuentes oficiales citadas por la prensa local, lo haría personal militar, por la complejidad de su operación y la necesidad de capacitación especializada; Orsi precisó que, de ser así, los efectivos recibirían un incentivo o un pase en comisión. El encuadre jurídico de la cooperación también está en estudio, ya que la normativa uruguaya reserva a la Policía las tareas de patrullaje y atribuye a los militares funciones acotadas, como la vigilancia perimetral de cárceles y el control de fronteras. El propio Gobierno indicó que el alcance del convenio será discutido en el Consejo de Ministros.
Los Mamba MK-7 forman parte de un lote de catorce blindados donados por Estados Unidos al Ejército uruguayo, valuados en unos once millones de dólares y entregados en el marco de un programa de cooperación anunciado en julio de 2024. Diseñados para resistir minas y artefactos explosivos improvisados, fueron concebidos originalmente para escenarios hostiles y misiones de paz de la ONU. El despliegue se enmarca en el Plan Nacional de Seguridad Pública, presentado en marzo, en un contexto en el que el Ministerio del Interior reporta una caída de los homicidios en el último año.