El hantavirus presenta una capacidad de mutación reducida en comparación con otros patógenos como la gripe o el coronavirus Un análisis genómico comparado entre cinco personas infectadas a bordo del crucero polar MV Hondius confirmó que el hantavirus se transmitió de pasajero a pasajero durante la travesía, según un estudio publicado en la plataforma científica abierta Viriological y elaborado conjuntamente por laboratorios de Sudáfrica, Suiza y los Países Bajos. La constatación científica respalda la hipótesis manejada desde el inicio del brote, que ha dejado diez infectados y tres muertos, y completa el cuadro epidemiológico tras semanas de investigación.
Los genomas virales son prácticamente idénticos, explicó Blas Oude Munnik, virólogo del Centro Médico Universitario Erasmus de Róterdam y coautor del estudio. Según el investigador, tras un contagio inicial de ratón a humano, lo más probable es que el virus se propagara de persona a persona a bordo del crucero. Los datos genómicos, no obstante, no permiten descartar que la exposición ambiental inicial involucrara a más de un pasajero infectado por la misma fuente, una incógnita que requerirá información epidemiológica adicional.
El estudio se apoya en cuatro secuenciaciones parciales —dos de pacientes hospitalizados en Johannesburgo y dos en los Países Bajos— y en una secuencia genómica completa obtenida del paciente ingresado en Suiza, el primer análisis exhaustivo del virus desde el inicio del brote. Las conclusiones confirman que la cepa responsable es la variante Andes y descartan mutaciones significativas, una de las principales preocupaciones de la comunidad científica desde la confirmación del brote.
El diagnóstico lo hicimos con una PCR específica para el hantavirus Andes, indicó Pérez-Rodríguez, responsable del análisis del paciente suizo. La secuenciación, realizada mediante tecnología Illumina, permitió comparar los tres segmentos en los que se divide el genoma viral y descartar reagrupamientos, es decir, intercambios de material genético entre cepas que podrían dar lugar a un virus nuevo. La cepa identificada se agrupa estrechamente con los aislados de Andes descritos en Argentina entre 2018 y 2019, según Estanislao Nistal Villán, investigador del grupo de virología de la Universidad CEU San Pablo, lo que indica que no es una variante muy divergente ni una cepa totalmente nueva.
El hantavirus presenta una capacidad de mutación reducida en comparación con otros patógenos como la gripe o el coronavirus. La cepa secuenciada conserva alrededor de un 98% de similitud con muestras humanas detectadas en Argentina en 1997 y 2018, lo que evidencia una estabilidad genética notable a lo largo de tres décadas. El informe identifica únicamente dos mutaciones genuinas en toda la secuencia, ambas sin consecuencias funcionales, lo que implica que no alteran la peligrosidad del virus.
La transmisión entre humanos de la variante Andes —la única documentada con esta capacidad dentro de la familia de los hantavirus— fue establecida tras un brote ocurrido en la Patagonia argentina entre 2018 y 2019, que dejó 34 infectados y 11 muertos a partir de un cumpleaños familiar. El brote del MV Hondius constituye el primer episodio internacional documentado de propagación entre personas de esta cepa a bordo de un medio de transporte, y la coordinación científica entre laboratorios de tres continentes ha permitido reconstruir la cadena de contagio en cuestión de semanas.