Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, en una casa de un barrio privado de Tigre, donde cumplía internación domiciliaria tras una cirugía craneal por un hematoma subdural Un nuevo juicio oral y público busca determinar desde el martes pasado si Diego Maradona murió a causa del abandono y la desatención de los profesionales de la salud que debían cuidarlo. Siete acusados —cuatro médicos, dos enfermeros y un psicólogo— enfrentan cargos de homicidio con dolo eventual en los tribunales de San Isidro, en las afueras de Buenos Aires, con penas posibles de entre 8 y 25 años de prisión.
El proceso replica el que había comenzado un año atrás y fue anulado después de que se descubriera que una de las juezas, Julieta Makintach, filmaba en secreto las audiencias para protagonizar un documental sobre el caso sin consentimiento de las partes. Makintach fue destituida. En el primer juicio se habían celebrado más de 20 audiencias y habían declarado más de 40 testigos. Todo fue invalidado y el proceso arranca desde cero, ahora bajo los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
Todos los imputados abandonaron a su suerte a Diego Armando Maradona, condenándolo a la muerte, sostuvo el fiscal Patricio Ferrari en la primera audiencia. Según la acusación, los profesionales actuaron como una banda de improvisados y, con indiferencia criminal, no hicieron nada para evitar que Maradona muriera. El abogado Fernando Burlando, representante de las hijas del exfutbolista Dalma y Gianinna Maradona, fue más directo: Diego Maradona fue asesinado.
Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, en una casa de un barrio privado de Tigre, provincia de Buenos Aires, donde cumplía internación domiciliaria tras una cirugía craneal por un hematoma subdural. La muerte fue causada por un paro cardíaco y un edema pulmonar, en un cuadro que incluía enfermedad renal crónica, cirrosis, insuficiencia respiratoria y adicciones. Según la junta médica que analizó el caso, Maradona comenzó a morir al menos 12 horas antes de su fallecimiento y presentaba signos inequívocos de periodo agónico prolongado. A cualquiera de ellos que se le hubiese ocurrido trasladarlo a una clínica le salvaba la vida, afirmó Ferrari.
Los principales señalados son el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz. También están acusados los enfermeros Ricardo Almirón y Mariano Perroni, y los médicos Pedro Di Spagna y Nancy Forlini, designados por empresas de salud para supervisar la atención.
El jueves, Luque sorprendió al declarar por primera vez ante el tribunal. Soy inocente, lamento mucho su muerte, dijo, y negó la existencia de una agonía prolongada, sugiriendo que el deceso fue un infarto imprevisto. Yo no estaba a cargo de la internación, insistió, intentando desligarse de la atención domiciliaria. Un cambio notable en su estrategia fue la incorporación como defensor de Francisco Oneto, abogado del presidente Javier Milei.
Las defensas cuestionan la imputación de homicidio como excesiva. El abogado de Cosachov argumentó que si los enfermeros no controlaron correctamente los signos vitales, los médicos no pueden ser responsabilizados por actuar con datos erróneos. Los representantes de los enfermeros alegan que solo cumplían instrucciones médicas. Los abogados de Di Spagna, Forlini y Perroni sostienen que sus clientes no tuvieron trato directo con el paciente.
El juicio continuará los martes y jueves durante al menos tres meses. Se espera que más de 120 personas sean citadas como testigos.