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Uruguay acoge cumbre de la DEA que alerta sobre nuevas rutas del narcotráfico en Sudamérica

Lunes, 13 de abril de 2026 - 00:40 UTC
El ministro del Interior uruguayo, Carlos Negro, inauguró la conferencia y subrayó que la seguridad regional requiere acción coordinada más allá de las fronteras nacionales El ministro del Interior uruguayo, Carlos Negro, inauguró la conferencia y subrayó que la seguridad regional requiere acción coordinada más allá de las fronteras nacionales

Uruguay fue sede de la 2.ª Reunión de Coordinación Regional de la División Cono Sur de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), un encuentro celebrado el 9 y 10 de abril en Montevideo que reunió a representantes de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Estados Unidos para fortalecer la cooperación contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.

El ministro del Interior uruguayo, Carlos Negro, inauguró la conferencia y subrayó que la seguridad regional requiere acción coordinada más allá de las fronteras nacionales. “La seguridad no se decreta: se construye con trabajo coordinado y compromiso de todos los actores”, afirmó. Negro destacó la necesidad de traducir los encuentros multilaterales en herramientas operativas concretas. “Profundizar el intercambio de información, mejorar la coordinación en las investigaciones y fortalecer el trabajo conjunto son claves para enfrentar con mayor eficacia los desafíos comunes”, señaló.

Por parte de la DEA, el director regional para el Cono Sur, Michael Cabral, encuadró la iniciativa en la magnitud de la amenaza. “Formamos este grupo para enfrentar amenazas que nos afectan a todos”, dijo, y expresó su expectativa de que las jornadas contribuyan al fortalecimiento de objetivos comunes.

Entre las conclusiones más relevantes, la delegación boliviana —encabezada por el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano— identificó dos amenazas emergentes: el aumento del tráfico de hachís hacia Sudamérica desde África y Norteamérica, lo que evidencia una diversificación de rutas y mercados ilícitos, y el desvío de precursores químicos como el acetato de etilo y el carbonato de sodio, utilizados en el procesamiento de drogas. Justiniano sostuvo, según la agencia estatal boliviana ABI, que estos fenómenos confirman que el narcotráfico evoluciona de forma constante y que la respuesta exige mayor coordinación regional.

El director de Investigaciones de la Policía Nacional uruguaya, Julio Sena, describió la complejidad del panorama actual. “El crimen organizado transversaliza todos los delitos y especialmente el narcotráfico. No hay narcotráfico sin lavado de activos, sin sicariato, secuestros y extorsiones”, afirmó. Sena también señaló que, a diferencia de las organizaciones criminales, las agencias de seguridad deben operar dentro de límites geográficos y legislativos, lo que refuerza la necesidad de cooperación entre países.

Aunque la DEA no tiene oficinas en Uruguay —su sede regional para el Cono Sur opera desde Argentina—, Sena destacó la comunicación y las visitas permanentes entre funcionarios de ambos países para el intercambio de información operativa.

La conferencia se realizó en un momento en que Uruguay exhibe resultados significativos en la materia. Negro presentó el mismo jueves ante el Senado un balance de su primer año de gestión que incluye más de 200 operaciones contra el crimen organizado, más de 9 toneladas de droga incautadas en 2025 y bienes confiscados por un valor superior a 250 millones de dólares.