Por regiones, el Gran Buenos Aires mostró la tasa de desempleo más alta, con 8,6%, seguido por la región Pampeana, con 7,7%. La tasa de desempleo en Argentina se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre de 2025, por encima del 6,4% registrado en el mismo período de 2024 y del 6,6% observado en el trimestre inmediatamente anterior, según informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La tasa de empleo fue de 45,0% y la tasa de actividad de 48,6% en los 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares.
El informe oficial indicó que la suba interanual de 1,1 puntos porcentuales en la desocupación fue estadísticamente significativa, al igual que el aumento de 0,9 puntos frente al tercer trimestre de 2025. El Indec define como desocupadas a las personas sin ocupación que están disponibles para trabajar y buscan empleo activamente. En el universo cubierto por la encuesta, eso equivalió a cerca de 1,1 millones de personas; proyectado sobre una población nacional estimada en 47,5 millones, el número ronda los 1,7 millones de desempleados.
Por regiones, el Gran Buenos Aires mostró la tasa de desempleo más alta, con 8,6%, seguido por la región Pampeana, con 7,7%. Más atrás se ubicaron el Noreste con 5,6%, Cuyo con 4,9%, la Patagonia con 4,8% y el Noroeste con 4,2%. El informe también señaló una brecha marcada entre ciudades grandes y pequeñas: en los aglomerados de 500.000 habitantes o más, la tasa fue de 8,0%, frente a 4,7% en los de menor tamaño.
El Indec estimó que había 13,5 millones de personas ocupadas en los principales centros urbanos al cierre de 2025. De ese total, 9,7 millones eran asalariadas y 3,8 millones no asalariadas. Entre los no asalariados, el 86,9% correspondía a trabajadores por cuenta propia, el 11,7% a empleadores y el 1,4% a trabajadores familiares no remunerados.
El informe también mostró una elevada proporción de empleo precario o de baja cobertura. Solo el 56,9% de los ocupados era formal, mientras que el 43,0% trabajaba en la informalidad. Entre los asalariados, el 63,7% tenía descuento jubilatorio y el 36,3% no. Además, el 29,2% de los ocupados estaba sobreocupado —más de 45 horas semanales— y el 12,3% subocupado, es decir, con menos de 35 horas trabajadas.
Los datos reflejan un mercado laboral con niveles de participación relativamente estables, pero con deterioro en la capacidad de absorción del empleo. Mientras la tasa de actividad se mantuvo sin grandes cambios, la desocupación volvió a subir y la composición del empleo siguió mostrando un peso elevado del trabajo informal y del cuentapropismo.