La reanudación de relaciones supone el paso diplomático más amplio desde la caída de Maduro, pero ocurre en medio de un proceso político todavía abierto Estados Unidos y las autoridades interinas de Venezuela acordaron restablecer las relaciones diplomáticas y consulares, en un giro formal que pone fin a la ruptura iniciada en 2019 y consolida el acercamiento bilateral abierto tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero. El anuncio fue realizado el jueves por el Departamento de Estado.
Washington dijo que el paso busca “facilitar” los esfuerzos conjuntos para promover la estabilidad, apoyar la recuperación económica y avanzar en la reconciliación política en Venezuela. En su declaración, el Departamento de Estado añadió que la relación se enmarca en “un proceso gradual” orientado a crear condiciones para “una transición pacífica hacia un gobierno elegido democráticamente”.
Los vínculos estaban rotos desde enero de 2019, cuando la administración estadounidense reconoció a Juan Guaidó como presidente interino y el gobierno de Maduro rompió relaciones con Washington. La nueva etapa llega después de la operación militar estadounidense de comienzos de enero de 2026, en la que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y trasladados a Nueva York para enfrentar cargos de narcotráfico. Ambos se declararon no culpables.
Desde entonces, Delcy Rodríguez fue instalada como presidenta interina por decisión del Tribunal Supremo y ha encabezado la apertura de contactos con Washington. La designación se produjo tras la captura de Maduro y que la Corte describió su ausencia como temporal, mientras el oficialismo buscaba mantener una continuidad institucional difícil de sostener tras las elecciones presidenciales de julio de 2024, señaladas como fraudulentas.
La normalización ya había dado señales previas con la llegada a Caracas de Laura Dogu, máxima enviada de Estados Unidos para Venezuela, a fines de enero para reabrir la misión diplomática estadounidense cerrada durante siete años. Del lado venezolano, Félix Plasencia fue designado en febrero como representante diplomático ante Washington.
El deshielo también ha venido acompañado de una agenda económica centrada en energía y minerales. Esta semana, el secretario del Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, visitó Caracas para reunirse con Rodríguez y con ejecutivos del sector minero. Shell firmó el jueves varios acuerdos petroleros y gasíferos con el gobierno venezolano, después de que Washington flexibilizara sanciones y de que Caracas aprobara en enero una reforma de su ley de hidrocarburos para atraer inversión privada.
La reanudación de relaciones supone el paso diplomático más amplio desde la caída de Maduro, pero ocurre en medio de un proceso político todavía abierto, con la transición bajo observación y con el nuevo marco de cooperación marcado por los intereses estratégicos de Washington en petróleo, gas y minerales críticos.