Jerí asumió la Presidencia en octubre de 2025 tras la destitución de Dina Boluarte, al ser entonces titular del Congreso El Congreso de Perú debatirá y votará este martes una serie de mociones de censura contra el presidente interino José Jerí, un escenario que podría provocar un nuevo relevo en la jefatura del Estado en un país marcado por alta rotación presidencial desde 2016, a menos de dos meses de las elecciones generales previstas para el 12 de abril.
Jerí asumió la Presidencia en octubre de 2025 tras la destitución de Dina Boluarte, al ser entonces titular del Congreso. La actual ofensiva parlamentaria se aceleró en las últimas semanas a medida que crecían denuncias y se acumulaban firmas para llevar el tema al pleno, con bancadas que inicialmente respaldaron su ascenso buscando ahora despegarse antes del ciclo electoral.
El detonante inmediato ha sido un escándalo bautizado por parte de la prensa como “Chifagate”: imágenes de cámaras de seguridad y reportes periodísticos mostraron a Jerí asistiendo a encuentros con un empresario chino fuera de su agenda oficial, incluyendo una visita en la que habría intentado no ser reconocido. La Fiscalía abrió una investigación preliminar por presunto tráfico de influencias relacionada con esas reuniones y con contrataciones estatales, según reportes de medios y agencias.
A esto se sumaron cuestionamientos por presuntas contrataciones irregulares de funcionarias que habrían obtenido puestos en el Ejecutivo tras reuniones con el mandatario en el Palacio de Gobierno, de acuerdo con registros oficiales de ingresos y salidas citados por la cobertura. Jerí negó irregularidades y sostuvo que los nombramientos fueron legales.
Un punto clave de la disputa es el umbral de votos. Jerí afirma que su destitución requeriría 87 votos —el estándar constitucional para presidentes electos—, mientras que sus opositores sostienen que puede ser removido mediante una censura como presidente del Congreso, lo que automáticamente lo haría perder la investidura presidencial, dado que nunca dejó de ser parlamentario. Reuters informó que, de prosperar la censura, Jerí sería removido también de la presidencia del Congreso y volvería a ser un legislador más.
Si cae, el Congreso deberá resolver con rapidez quién asume el Ejecutivo hasta el cambio de mando, en un tablero con opciones limitadas y figuras polémicas en danza.