La crisis se produce en un contexto de mayor presión de Washington El Gobierno cubano comunicó a las aerolíneas internacionales que, a partir de este lunes, la isla no dispondrá de combustible para la aviación, en un nuevo capítulo de la crisis energética que ya paraliza sectores clave de la economía y amenaza con recortar aún más la actividad turística, una de las principales fuentes de divisas del país.
Según informó EFE, citando fuentes oficiales, las compañías más expuestas incluyen aerolíneas estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas, aunque hasta ahora las empresas no han detallado públicamente cómo ajustarán sus operaciones ni el alcance de eventuales cancelaciones o reprogramaciones.
La medida llega después de que el Ejecutivo cubano aplicara acciones de emergencia en el sector turístico, entre ellas el cierre de algunos hoteles y la reubicación de visitantes, en un intento por “compactar” la operación y reducir consumos energéticos. Fuentes del sector interpretan la advertencia a las aerolíneas como un riesgo inmediato para la conectividad aérea, en plena temporada alta del Caribe.
La crisis se produce en un contexto de mayor presión de Washington. Un reporte de Reuters describió que el Gobierno cubano presentó un plan de contingencia que incluye racionamiento de combustibles, teletrabajo y recortes en servicios, al tiempo que atribuye el deterioro a restricciones externas sobre el suministro de crudo y derivados. En paralelo, La Habana insiste en que el déficit de diésel y otros combustibles está vinculado al “asedio” estadounidense.
El turismo, ya debilitado, enfrenta un shock adicional. Datos oficiales divulgados en años recientes muestran una recuperación incompleta tras la pandemia, con niveles por debajo de los objetivos gubernamentales y una caída sostenida en algunos tramos de 2025, lo que ha presionado el empleo y la disponibilidad de divisas para importaciones.
En el día a día, la escasez de combustible se ha traducido en apagones más prolongados, limitaciones al transporte y ajustes en el funcionamiento de instituciones públicas. Con el combustible de aviación en el centro del problema, el impacto se extiende ahora al principal canal de entrada de visitantes: los vuelos.