Las autorizaciones ambientales establecen medidas de mitigación, como observadores a bordo y protocolos de apagado de las fuentes acústicas si se detectan cetáceos, tortugas o pinnípedos La empresa Viridien (CGG Services) comunicó al Ministerio de Ambiente de Uruguay que pretende iniciar en febrero su campaña de exploración sísmica offshore, tras presentar ante la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea) el plan de gestión ambiental exigido como condición previa para operar en aguas uruguayas, según información reportada por medios locales.
El operativo contempla el uso del buque de prospección sísmica BGP Prospector, cuyo arribo a Montevideo se espera a comienzos de febrero, para luego desplegarse hacia el denominado bloque offshore 1, a unos 180 kilómetros de la costa. La adquisición de datos se proyecta en 104 días, divididos en dos etapas (61 y 43 días), con una interrupción entre abril y noviembre por la superposición del área con actividades de pesca industrial y sensibilidades ambientales en temporadas clave, de acuerdo con la documentación resumida por la prensa.
Las autorizaciones ambientales establecen medidas de mitigación, como observadores a bordo (biólogos marinos) y protocolos de apagado de las fuentes acústicas si se detectan cetáceos, tortugas o pinnípedos dentro de radios predefinidos. El área de estudio se superpone con sitios de conservación definidos por Uruguay en 2022, incluida un área de cría permanente de merluza (superposición total) y zonas de plataforma continental con rasgos asociados a cañones submarinos y montículos de coral (superposición parcial), lo que elevó el nivel de atención pública en torno a la campaña.
En paralelo, organizaciones sociales mantienen acciones judiciales contra las autorizaciones. La plataforma Mar Libre de Petroleras reclamó que “la Justicia se pronuncie antes de que comiencen las actividades” y pidió la suspensión de cualquier acción vinculada a los contratos hasta que exista una sentencia firme.
El BGP Prospector es un buque diseñado para levantamientos sísmicos 3D y operaciones con múltiples cables remolcados (streamers), parte de una flota orientada a la recolección de datos geofísicos para clientes de la industria. Fuentes técnicas del sector describen a este tipo de embarcaciones como plataformas especializadas para mapear estructuras geológicas bajo el lecho marino mediante pulsos acústicos y la captura de reflejos.
La campaña de Viridien se inscribe en el esfuerzo más amplio de Uruguay por reactivar la exploración de hidrocarburos en su margen atlántico. En rondas previas, la estatal Ancap adjudicó áreas offshore a compañías internacionales como Chevron, Shell y APA Corporation, además de acuerdos con YPF, en una estrategia para atraer inversión exploratoria a una cuenca aún sin hallazgos comerciales confirmados. En la región, el interés por márgenes atlánticos comparables se ha visto influido por descubrimientos recientes en Namibia, que reconfiguraron expectativas sobre el potencial geológico del Atlántico Sur, según reportes de Reuters.
Para el gobierno uruguayo, el foco inmediato está en el cumplimiento de las condiciones ambientales y en preservar la “operación ordenada” del proyecto. Para opositores y grupos ambientalistas, en cambio, la prioridad es asegurar controles efectivos y claridad judicial antes de que el buque inicie la adquisición de datos en alta mar.