


El dólar cotiza cerca de los niveles de mayo de 2024 en Uruguay, a 38,62 pesos por la compra y 40,58 por la venta. La moneda cayó alrededor de un 11 % en 2025 y otro 4 % en lo que va de 2026. El Banco Central del Uruguay (BCU) recortó su Tasa de Política Monetaria (TPM) en 100 puntos básicos, hasta 6,5%, y declaró que la política monetaria “ingresa en una fase expansiva”, en una decisión que busca evitar un desalineamiento de la inflación respecto de la meta de 4,5% anual y responder a tensiones recientes en el mercado cambiario.
El movimiento profundiza una senda de rebajas que, según cobertura de prensa local, ya acumula seis recortes consecutivos desde mediados de 2025 y llevó al BCU a adelantar una reunión del Copom e incorporar otra instancia adicional en marzo, para mantener “flexibilidad” ante eventuales episodios de volatilidad.
El banco central sostuvo que la inflación cerró 2025 en 3,65%, por debajo de su objetivo y de las expectativas de los agentes, mientras las proyecciones a dos años se acercaron al rango meta en los relevamientos de analistas y mercados financieros. En ese marco, el BCU señaló que el contexto internacional “profundizó la incertidumbre de políticas” y dio “un nuevo impulso al debilitamiento del dólar”, especialmente en América Latina, dinámica que en Uruguay se amplificó con “menor liquidez” y “movimientos discretos” en algunos tramos del mercado de cambios.
La cotización local del dólar ha sido parte central del diagnóstico. Medios uruguayos reportaron que la divisa operó en torno a 38,622 pesos para la compra y 40,58 para la venta en el mercado interbancario, en niveles no vistos desde mayo de 2024. La misma cobertura indicó que el tipo de cambio acumuló una caída cercana a 11% en 2025 y alrededor de 4% en lo que va de 2026.
En octubre pasado, el presidente del BCU, Guillermo Tolosa, ya había advertido que “la apreciación del peso es un desafío”, en un contexto de inflación por debajo del objetivo. La autoridad monetaria ha insistido en que, si se repiten “situaciones excepcionales” domésticas, acompañará la tasa con otros instrumentos para preservar “condiciones ordenadas” y mantener la inflación dentro del rango de tolerancia.
El giro uruguayo se produce mientras el dólar también enfrenta vientos en contra a nivel global: el índice dólar cerró 2025 con una caída aproximada de 7% en un entorno de elevada sensibilidad a señales de política económica.
Para el mercado, la pregunta inmediata será si el recorte acelera el crédito y la actividad sin reavivar presiones de precios ni alimentar una volatilidad cambiaria que el propio BCU describió como “anómala” en semanas recientes. Con una reunión extra prevista para marzo, el banco central dejó abierta la puerta a recalibrar el sesgo expansivo si el tipo de cambio y las expectativas vuelven a moverse fuera de guion.