En aeropuertos clave del noreste —incluidos Nueva York y el área de Washington— la FAA advirtió sobre posibles “paradas en tierra” y demoras por nieve, baja visibilidad y limitaciones operativas Una tormenta invernal de nieve y hielo que afectó a amplias zonas de Estados Unidos provocó el peor día de cancelaciones de vuelos desde la pandemia de Covid-19, con más de 11.000 vuelos cancelados y unos 17.000 retrasos el domingo, según el secretario de Transporte, Sean Duffy. La disrupción, que golpeó en plena ventana de viajes de fin de semana, presionó a aerolíneas, aeropuertos y servicios públicos, y elevó la probabilidad de nuevos retrasos al inicio de la semana laboral.
La dimensión del impacto se reflejó en los datos de seguimiento de vuelos. Reuters informó que a primera hora del lunes se acumulaban alrededor de 3.800 cancelaciones adicionales y más de 1.000 demoras, tras el pico del domingo, citando cifras de FlightAware. El temporal, asociado a un sistema de baja presión cerca de Nueva Inglaterra, combinó nieve, hielo y lluvia helada sobre el noreste y la franja del Atlántico medio, con efectos también en regiones del sureste y los Apalaches.
Las autoridades federales prepararon al sector para interrupciones prolongadas. La Administración Federal de Aviación (FAA) indicó que su centro de comando realizó llamadas de planificación con aerolíneas y aeropuertos para facilitar el reposicionamiento de aeronaves antes del peor tramo del evento y coordinar la recuperación posterior, que incluye remoción de nieve y hielo, deshielo de aviones y gestión del tráfico aéreo con desvíos y demoras en tierra.
En aeropuertos clave del corredor noreste —incluidos Nueva York y el área de Washington— la FAA advirtió sobre posibles “paradas en tierra” y demoras por nieve, baja visibilidad y limitaciones operativas. Las interrupciones afectaron particularmente a compañías con grandes hubs en la costa este y el sur, y que varias emitieron exenciones de cambio de fecha y políticas de reprogramación flexible para pasajeros varados.
Medios estadounidenses y servicios meteorológicos describieron el evento como una tormenta de alto impacto, con cierres parciales de transporte terrestre y un aumento en incidentes asociados a hielo y condiciones extremas. La agencia AP reportó que el domingo se cancelaron más de 11.400 vuelos y que analistas del sector consideraron el episodio como el mayor evento de cancelaciones desde 2020.
Más allá de la aviación, el temporal tensionó la infraestructura. Reuters informó que más de 820.000 usuarios quedaron sin electricidad en varios estados, con afectaciones concentradas en el sureste. En paralelo, autoridades locales reforzaron mensajes de prevención ante el riesgo de accidentes viales, caída de árboles y congelamiento de tuberías, mientras gobiernos estatales activaron protocolos de emergencia.
Para la industria y el comercio, la interrupción masiva de vuelos se traduce en un golpe a la logística de última milla, el transporte de carga aérea sensible al tiempo y las cadenas de suministro regionales, en un país donde la movilidad interna es un factor clave de actividad económica. La evolución del temporal y la rapidez de la recuperación operativa determinarán si el impacto se concentra en un fin de semana crítico o se extiende a la semana.