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Autoridades chilenas reabren investigación sobre la muerte de Neruda

Jueves, 22 de febrero de 2024 - 10:29 UTC
El poeta padecía cáncer de próstata, pero no se consideraba que estuviera en fase terminal El poeta padecía cáncer de próstata, pero no se consideraba que estuviera en fase terminal

Las autoridades chilenas decidieron esta semana reabrir una investigación sobre la muerte, el 23 de septiembre de 1973, del poeta comunista Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura en 1971, que se cree fue envenenado por el régimen militar del dictador Augusto Pinochet (1973-1990) a 12 días de tomar el poder en un sangriento golpe de Estado. En aquel momento, se dijo que Neruda, de 69 años, padecía un cáncer de próstata, pero se cree que por entonces no estaba en fase terminal.

A petición de los sobrinos de Neruda y del Partido Comunista, una Corte de Apelaciones anuló la decisión de la jueza Paola Plaza de cerrar el caso e inició nuevas investigaciones y pericias forenses para intentar desentrañar el misterio que rodea la muerte de Neruda.

“La investigación no se agotó, por lo que debe reabrirse la indagatoria en este proceso en que se investiga la muerte de Pablo Neruda”, dijo Manuel Luna, abogado del Partido Comunista, al comentar la decisión judicial. “Creemos que ha habido un gran avance, se ha restablecido una investigación que debiera conducir a avances precisos en la determinación de la participación de terceros en la muerte de Pablo Neruda”, agregó.

En este sentido, el tribunal ha ordenado un “metaexamen para revisar e interpretar los resultados de las investigaciones realizadas por expertos de las universidades McMaster y Copenhague”, que analizaron restos extraídos del cuerpo exhumado del poeta. Estas investigaciones no han podido determinar si la bacteria “clostridium botulinum” le mató o si fue inoculada.

Se ordenó la “reapertura de la investigación” y la realización de las “diligencias solicitadas por los denunciantes” que “pudieran contribuir al esclarecimiento de los hechos”, reza la decisión judicial.

La investigación sobre su muerte comenzó después de que su antiguo chófer, Manuel Araya, dijera a la prensa en 2011 que el poeta pudo haber sido envenenado por la dictadura de Pinochet.

Neruda es casi un héroe nacional en Chile, aunque tiene muchos detractores, no sólo de grupos opositores a la doctrina comunista. En 2018, un intento de rebautizar con su nombre el aeropuerto internacional de Santiago chocó con la férrea oposición de grupos feministas radicales que señalaban el nivel moral del poeta.

La propuesta original de 2011 argumentaba que “el gran poeta chileno está considerado entre los mejores y más influyentes de su siglo, habiendo sido llamado por el novelista Gabriel García Márquez 'el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma'.” Las organizaciones feministas argumentaron que, en pleno auge del movimiento Me Too, daría una mala imagen del país en el extranjero, basándose en dos aspectos oscuros de la vida de Neruda: el abandono de su hija, Malva Marina, y la violación de una criada en Ceilán (actual Sri Lanka), donde Neruda ejercía como diplomático en 1929. “Su poesía no es suficiente”, insistieron los detractores de Neruda, sobre todo después de que se conociera la historia de su hija.

El relato de ficción “Malva”, del poeta holandés Hagan Peeters, describe que la niña nació en 1934, con hidrocefalia, y murió sólo ocho años después abandonada por su padre. Cuando el caso se difundió en 2016, la Fundación Pablo Neruda, que preserva el legado del autor, emitió una nota asegurando que la separación fue de mutuo acuerdo y que “Neruda fue a ver a su hija la última vez que pudo, en 1939, en el último viaje que pudo hacer a Europa, y citó poemas como ”Enfermedades en mi casa“ para rebatir la acusación de padre abandonador.

La Guerra Civil española, en la que el comunista Neruda se puso del lado de los republicanos, el ascenso del nazismo y la Segunda Guerra Mundial dificultaron los viajes hacia y desde Europa.

En cuanto a la violación en Sri Lanka, en sus memorias Confieso que he vivido, Neruda, cuyo verdadero nombre era Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, reconoció que su víctima hizo ”bien en despreciarme.”

Categorías: Política, Chile.