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Estancia de las Islas Falkland celebra 150 años de actividad ininterrumpida

Jueves, 13 de octubre de 2016 - 16:32 UTC
El ex dueño Rodney Lee junto a varios de los empleados que trabajaron en la estancia El ex dueño Rodney Lee junto a varios de los empleados que trabajaron en la estancia

En estos días el establecimiento rural de Port Howard en las Islas Falkland celebró el sesquicentenario de su comienzo como explotación agropecuaria con la cría de ovinos, que pasaría a ser el corazón de la economía de las Islas hasta hace apenas unas décadas.

 Unas ciento cincuenta personas se dieron cita para los festejos que son parte del acerbo cultural y social de las Falklands, y que con el pasar de las décadas se ha convertido en un establecimiento moderno con técnicas de crianza y de eficiencia que le han permitido sobrevivir aún en los momentos más adversos de la actividad.

James Lovegrove Waldron fue quien primero solicitó una suerte de tierra en agosto de 1866, concedido dos meses más tarde, en tanto una década después el asentamiento ya contaba con seis viviendas, un galpón para almacenar lana y un baño para ovejas. En 1889 las viviendas eran ocho y 38 habitantes, 20 hombres, siete mujeres y once niños.

En la actualidad bajo la sociedad de Christopher y Myles Lee, la estancia continúa a avanzar y se ha convertido en punto de referencia para la actividad agrícola y ovina.

Una colección de fotos de los ciento cincuenta años traslució el espíritu pionero de los primeros criadores así como de sus celebraciones, a pesar de las muchas adversidades y desafíos que representaba ser un asentamiento de isla occidental de las Falklands, bastante alejada de la capital Stanley en la isla este, y del resto del mundo.

En efecto los vestidos de época y música country en algún galpón convertido en salón de baile revivió la imagen de las duras décadas en que por razones de distancia, limitadas comunicaciones y transporte obligaban a un estilo de vida muy planificado en la auto suficiencia, cuando no sobrevivencia.

Pero las cosas han cambiado y mucho en la actividad rural en las Falklands, muy a diferencia lo que sucedía hace un siglo atrás. Para empezar ya dejaron de ser dependientes para convertirse en propietarios de los campos. Los establecimientos para la mayoría dejaron de ser el lugar de trabajo y residencia de por vida para convertirse en empresas con todas las responsabilidades que ello implica.

No solo eso, ya no existe la obligación para los matrimonios de también estar “casados” con la estancia. Hoy en día los productores rurales de las Falklands pueden aprovechar las mejores técnicas de explotación como también tecnología moderna y comunicaciones al instante con todo el mundo. Años luz de cuando tenían que trabajar para los terratenientes ausentes, con poca paga y sus hijos a merced de una educación muy pobre.

Pero también debe mencionarse que la comunidad rural seguirá prosperando y avanzando, y el medio continuará a ser atractivo en tanto haya inversiones en carreteras, comunicaciones, internet y condiciones de vida, si bien con mayor responsabilidad empresarial, similares a las del discurrir urbano.

En efecto la capital Stanley concentra la mayor población, y las industrias que han transformado la economía de las Islas, pesca, turismo, servicios, gobierno y abunda el trabajo

Pero últimamente hay gente joven que se está mudando al medio rural, ayudando a contener la despoblación de décadas, aprovechando las condiciones que ofrece la vida moderna como son la movilidad, flexibilidad, eliminación del sentido de aislamiento.

De ahí que las celebraciones en Port Howard no sólo recuerdan el pasado sino aún más importante marcan el compromiso de seguir avanzando. (Penguin News)