Para los primeros doce meses, la Asamblea fija seis prioridades: avanzar en la creación del fondo soberano para los ingresos del sector energético La Asamblea Legislativa de las Falklands publicó el jueves el Plan de las Islas 2026-2030, el programa de gobierno de la actual legislatura, que prevé crear un fondo soberano para que los ingresos del sector energético beneficien a las generaciones futuras y reconoce que el Gobierno afronta algunos de los mayores proyectos de su historia, con un programa de inversiones de más de 300 millones de libras. El Consejo Ejecutivo adoptó formalmente el plan el 27 de octubre.
El documento, firmado por los ocho miembros de la Asamblea Legislativa —Stacy Bragger, Lewis Clifton, Dean Dent, Jack Ford, Michael Goss, Dot Gould, Cheryl Roberts y Roger Spink—, se articula en torno a una visión: “un futuro fuerte, seguro y sostenible para las Islas Falklands”. De ella se derivan tres prioridades: ejercer una gestión estratégica y proactiva de la prosperidad a largo plazo de las islas, construir una economía sostenible y diversificada, y favorecer una comunidad sana, capacitada y próspera “con un fuerte sentido de identidad”.
Un programa de inversiones sin precedentes
En el prólogo, los legisladores señalan que la Asamblea ha heredado “un programa de trabajo sustancial”: un programa de capital de más de 300 millones de libras que incluye un nuevo puerto, proyectos energéticos, la mejora de la gestión de residuos, vivienda y la habilitación de terrenos. A ello se suman el futuro de las telecomunicaciones y “la regulación de una industria de hidrocarburos en desarrollo”, proyectos que figuran “entre los mayores que el Gobierno de las Islas Falklands haya emprendido jamás”.
Los autores advierten de los límites de un gobierno pequeño. Cada proyecto “exige tiempo, dinero y experiencia significativos, y hay un límite a lo que un gobierno de nuestro tamaño puede asumir a la vez, y a lo que podemos permitirnos viviendo dentro de nuestras posibilidades”. Por eso, los miembros de la Asamblea han optado por no fijar un plan cerrado de cuatro años: las prioridades se establecerán cada 12 meses, “para que los plazos sigan siendo realistas y los recursos se destinen a donde más se necesitan”.
Las prioridades del primer año
Para los primeros doce meses, la Asamblea fija seis prioridades: avanzar en la creación del fondo soberano para los ingresos del sector energético; acelerar la entrega de parcelas para vivienda y la construcción de viviendas públicas; ejecutar la siguiente fase del parque eólico; aprobar una legislación contra la discriminación modernizada; actualizar la normativa educativa, incluido el apoyo a niños con necesidades especiales; y revisar el sistema de permisos de residencia permanente.
Un documento de seguimiento con acciones, responsables y plazos se presentará al Consejo Ejecutivo, y se publicará una versión pública “para que la comunidad pueda seguir los avances y pedir cuentas a la Asamblea”.
Economía, energía y resiliencia
En el primer eje, el plan se propone crear las condiciones para que la economía crezca y se diversifique “garantizando al mismo tiempo una regulación eficaz de las industrias”, revisar el Plan Nacional de Infraestructuras y asegurar la ejecución del nuevo puerto, los proyectos energéticos, la gestión de residuos y las instalaciones sanitarias y educativas. Incluye además el refuerzo de la “resiliencia nacional” frente a riesgos cambiantes mediante una gestión de riesgos basada en inteligencia, tecnología moderna, coordinación entre departamentos y “alianzas internacionales”, así como un nuevo marco para las telecomunicaciones.
En el eje económico, el Gobierno se compromete a ayudar a las empresas locales a responder a las demandas “del nuevo sector energético y de otros sectores emergentes”, a trabajar con sus socios para ampliar la conectividad aérea de las islas y a revisar la estrategia de turismo, el sistema tributario, aspectos del sistema migratorio y la prestación de servicios sanitarios y sociales. Prevé también una estrategia de inversión extranjera que establezca “un marco claro para la inversión internacional aceptable” y la creación de una marca nacional para las actividades económicas, turísticas y de diplomacia pública.
Identidad y voz en el mundo
El tercer eje recoge objetivos en vivienda, igualdad, educación y salud, y la creación de mecanismos para vigilar los efectos sociales y económicos del crecimiento. Incluye también la elaboración de unos “Valores de las Islas Falklands” que comuniquen “nuestros valores británicos y nuestra identidad única como habitantes de las Falklands, en casa y en el extranjero”, y el compromiso de que “la voz de las Islas Falklands se escuche en todo el mundo” mediante la diplomacia pública y el apoyo a sus selecciones deportivas, promoviendo “nuestro derecho a la autodeterminación”.
“Con estos pasos audaces, estamos asegurando el derecho de los habitantes de las Islas Falklands a determinar su propio futuro”, concluye el prólogo. La contraportada reproduce una placa con las palabras de la entonces primera ministra británica Margaret Thatcher del 3 de abril de 1982: “Son pocos en número, pero tienen derecho a vivir en paz, a elegir su propio modo de vida y a determinar su propia lealtad”.
El plan se publica cuando avanza el desarrollo del yacimiento petrolero Sea Lion, al norte del archipiélago, cuyos ingresos alimentarían el futuro fondo soberano. Argentina, que reclama la soberanía de las islas, ha impuesto sanciones a empresas vinculadas al proyecto y ha pedido al Tribunal Internacional del Derecho del Mar que lo frene; la audiencia se celebrará en Hamburgo el 10 y 11 de noviembre. El documento no menciona a Argentina.
Islands Plan 2026-2030 by MercoPress