


El tribunal celebrará la audiencia el 10 y 11 de noviembre Argentina tiene escasas posibilidades de que el Tribunal Internacional del Derecho del Mar frene el proyecto petrolero Sea Lion, al norte de las Falklands/Malvinas, invocando sus derechos soberanos, pero podría obtener una victoria parcial por la vía ambiental, que ayudaría al presidente Javier Milei de cara a las elecciones de 2027, según un análisis publicado por un académico especializado en derecho internacional en el portal The Conversation.
El autor recuerda que los derechos sobre el mar derivan de la soberanía sobre la costa y que los tribunales de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar no pueden resolver a quién pertenece un territorio. Para dictar medidas provisionales, el tribunal debe considerar “plausibles” los derechos invocados. Argentina asegura que no pide un pronunciamiento sobre la soberanía, pero basa su solicitud en sus “derechos soberanos” sobre la plataforma continental, algo difícil de valorar sin preguntarse quién es el dueño de las islas, sostiene. Por eso, considera que el precedente que invoca Argentina —la orden de 2015 que prohibió nuevas perforaciones de Ghana en aguas disputadas con Costa de Marfil— no es comparable: allí nadie discutía la soberanía de las costas, solo dónde trazar la frontera marítima.
La vía con más recorrido, según el análisis, es la ambiental. En abril, un tribunal arbitral concluyó que Rusia incumplió la Convención con el puente del estrecho de Kerch por evaluar de forma insuficiente su impacto ambiental, sin pronunciarse sobre la soberanía de Crimea, porque esas obligaciones se aplican a las actividades bajo la “jurisdicción o control” de un Estado. El mismo razonamiento podría aplicarse a Sea Lion: la solicitud argentina cita un plan de contingencia de la antigua operadora del proyecto, Premier Oil, que estimaba en un 30% la probabilidad de que un derrame alcanzara aguas argentinas en 30 días.
Aun así, el autor advierte que en el caso de Crimea el tribunal se limitó a declarar el incumplimiento, sin ordenar a Rusia cambiar su conducta ni reparar los daños. Una victoria argentina “podría no detener Sea Lion” ni resolver la soberanía, pero incluso una orden que obligue al Reino Unido a evaluar y compartir los riesgos ambientales sería “una victoria de algún tipo” que, dada la importancia de la causa para los argentinos, podría favorecer a Milei. Y una orden de cooperar volvería a sentar a ambos países a la misma mesa, añade.
El tribunal celebrará la audiencia el 10 y 11 de noviembre. El Reino Unido ha anunciado que participará e impugnará cualquier intento de usar el procedimiento para dirimir la soberanía.