La organización espera a 73 jefes de Estado, 45 jefes de Gobierno, 49 ministros, 11 vicepresidentes y un príncipe heredero El debate general de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas comenzó este martes en Nueva York con las guerras en Irán, Gaza, Ucrania, Sudán, Congo y Myanmar en el centro de la agenda, junto a la preocupación por el avance de la inteligencia artificial sin controles globales y la carrera por suceder al secretario general, António Guterres.
La organización espera a 73 jefes de Estado, 45 jefes de Gobierno, 49 ministros, 11 vicepresidentes y un príncipe heredero. El 81° período de sesiones se había abierto formalmente el 8 de septiembre, presidido por Khalilur Rahman, de Bangladesh, bajo el lema Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que funcionen para todos. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió el turno de oradores, conforme a la tradición que asigna a Brasil el primer discurso. Tras la intervención inaugural de Guterres hablaron también el presidente estadounidense, Donald Trump, y el francés, Emmanuel Macron. El ucraniano Volodímir Zelenski y el iraní Masoud Pezeshkian intervienen el miércoles, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el jueves.
El presidente palestino, Mahmud Abbas, no viajará por segundo año consecutivo porque Estados Unidos le negó el visado, y se dirigirá a la Asamblea por video el mismo jueves. El acuerdo de sede obliga a Washington a permitir el acceso de los diplomáticos de todos los Estados miembros. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, había reclamado el arresto de Netanyahu por el trato a los palestinos en Gaza; las autoridades municipales no tienen competencia para ello.
También destaca quién no asiste. El presidente chino, Xi Jinping, envía a un vicepresidente y se reunirá con Trump en Washington el miércoles; el mandatario estadounidense permanecerá solo dos días en Nueva York. El presidente ruso, Vladímir Putin, tampoco viaja, y el primer ministro indio, Narendra Modi, canceló su participación.
La sucesión de Guterres, cuyo segundo mandato concluye el 31 de diciembre, domina las conversaciones de pasillo. La carrera quedó reducida a siete candidatos tras el retiro de la expresidenta chilena Michelle Bachelet el sábado, un día después de la tercera consulta informal del Consejo de Seguridad. Según fuentes citadas por Reuters, la costarricense Rebeca Grynspan, secretaria general de la UNCTAD, encabeza ese sondeo con una ventaja estrecha. Estados Unidos no ha respaldado formalmente a ningún candidato; un portavoz del Departamento de Estado afirmó que deben comprometerse públicamente con los cambios que Washington exige y criticó lo que describió como una ideología politizada que habría socavado la eficacia de la institución. El nombramiento no se resolverá esta semana.
La inteligencia artificial irrumpió en la agenda. Días antes de la cita, directivos de tres grandes empresas del sector advirtieron sobre el riesgo de que la tecnología escape al control humano y pidieron una pausa; Trump calificó esas advertencias de engaño y reclamó seguir avanzando para mantener la ventaja estadounidense sobre China. El Consejo de Seguridad incorporó una reunión de alto nivel sobre el tema el miércoles por la tarde. Guterres sostuvo que el mundo no puede permitirse una carrera hacia el fondo en seguridad de la IA.
Las finanzas del organismo siguen siendo frágiles. Estados Unidos abonó 725 millones de dólares del presupuesto regular de este año, lo suficiente para no perder su voto en la Asamblea, pero aún adeuda más de 1.000 millones. Richard Gowan, del International Crisis Group, sostuvo que la ONU ya no está en caída libre, aunque quedó atrapada en una crisis abierta o permanente.