Los primeros ministros de Escocia y de Gales, John Swinney y Rhun ap Iorwerth, tenían previsto firmar este lunes por la tarde un acuerdo de colaboración futura en áreas de interés compartido, tras reunirse en Cardiff con la primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, en el primer encuentro presencial de los tres desde la llegada de ap Iorwerth al cargo en mayo.
Es la primera vez desde el inicio de la descentralización en 1999 que las tres administraciones descentronadas del Reino Unido están encabezadas por dirigentes partidarios de la independencia. Al encuentro matinal, celebrado en su condición de representantes de sus partidos, asistió también la presidenta del Sinn Féin, Mary Lou McDonald. Un portavoz de Plaid Cymru señaló que el cambio del escenario político justifica la cooperación práctica en energía, economía y relación con Europa, además de en las cuestiones constitucionales y el derecho a la autodeterminación.
Las posiciones de los tres no son equivalentes. Swinney y O'Neill reclaman abiertamente consultas populares, mientras ap Iorwerth descartó impulsar un referéndum durante el primer mandato de su partido y anunció una comisión nacional para preparar el terreno. Su margen es estrecho: Plaid Cymru obtuvo 43 de los 96 escaños del Senedd en las elecciones del 7 de mayo, seis menos que la mayoría, y gobierna en minoría. Reform UK quedó segundo con 34 escaños y es la principal fuerza opositora; el laborismo cayó a nueve, su peor resultado en más de un siglo, y perdió el Gobierno galés por primera vez desde 1999. Esa elección estrenó además la ampliación del Senedd de 60 a 96 miembros con un sistema proporcional de listas.
Swinney afirmó que se trata de un momento decisivo y sostuvo que los pueblos de Escocia, Gales e Irlanda tienen derecho a decidir su futuro. O'Neill dijo que los intereses de la población de la isla de Irlanda nunca fueron atendidos desde Westminster. McDonald señaló que las trayectorias son distintas pero comparten la insistencia en que cada pueblo decida.
El encuentro llega días después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, pareciera abrir la puerta a una segunda consulta escocesa si existiera un respaldo público claro, comparándolo con el mecanismo previsto para Irlanda del Norte. El Acuerdo de Viernes Santo establece que el secretario de Estado para Irlanda del Norte debe convocar esa consulta cuando parezca probable que una mayoría votaría por una Irlanda unida. Swinney celebró el aparente cambio de tono, pero Burnham aclaró después que un nuevo referéndum escocés sigue descartado. En 2014, Escocia votó permanecer en el Reino Unido por 55% a 45%.
La viceprimera ministra norirlandesa, Emma Little-Pengelly, del DUP, criticó la participación de O'Neill; en Irlanda del Norte ambos cargos tienen atribuciones idénticas. El líder conservador galés, Darren Millar, reclamó centrarse en la sanidad y la educación, y Reform UK Wales cuestionó el encuentro. El Gobierno británico afirmó que Burnham cree firmemente en la unión. Los tres líderes se reunirán con él el mes próximo, en un encuentro donde se espera que vuelva la reforma de la fórmula Barnett, el mecanismo que calcula el gasto de las administraciones descentralizadas.