La Conmebol pidió precisiones sobre el alcance, la estructura, la gobernanza y los posibles efectos de la iniciativa La Confederación Sudamericana de Fútbol solicitó el viernes a la FIFA información adicional y aclaraciones sobre el proyecto FIFA Forward Enterprise, sin pronunciarse a favor ni en contra, un día después de que las confederaciones de Europa y de América del Norte, Central y el Caribe lo rechazaran.
En un comunicado difundido en su web y sus redes sociales, la entidad con sede en Luque, Paraguay, indicó que pidió precisiones sobre el alcance, la estructura, la gobernanza y los posibles efectos de la iniciativa. Señaló asimismo que inició un proceso de consultas con sus diez asociaciones miembro y convocó una reunión de su Consejo para evaluar la propuesta.
Entendemos que el desarrollo del fútbol requiere decisiones de carácter comercial y financiero. Sin embargo, dichas decisiones deben estar siempre al servicio del fútbol y nunca por encima de su esencia, afirmó la confederación, que dijo que continuará actuando con prudencia y a través de los canales institucionales, y llamó a la unidad de la familia del fútbol.
La postura contrasta con la de las otras confederaciones que se han expresado. La UEFA y sus 55 asociaciones rechazaron el jueves la iniciativa y advirtieron que retirarían a sus selecciones de las competiciones del organismo si el plan sigue adelante, al sostener que la Copa del Mundo no puede considerarse un producto de inversión. Ese mismo día, la Concacaf y sus 41 federaciones la rechazaron por unanimidad, con objeciones centradas en la falta de garantías procesales, un plazo que calificaron de artificialmente corto y la ausencia de revisión por los órganos rectores de la FIFA; reclamó además que el desarrollo del fútbol se financie con las reservas existentes, tras el Mundial más rentable de la historia. El viernes, la Confederación Asiática manifestó su solidaridad con ambas posiciones.
También el viernes dimitió Carlos Cordeiro, asesor principal de Gianni Infantino, quien afirmó que no participó en la elaboración de la propuesta y que se opone a ella de manera inequívoca, al considerarla un mal negocio para el fútbol.
La FIFA respondió el jueves por la noche que el proyecto no implica vender el fútbol ni ceder el control de su gobernanza, y que conservará el control absoluto de la nueva sociedad. Atribuyó parte de la controversia a información errónea difundida en medios y ofreció incrementar los fondos de desarrollo hasta 24 millones de dólares por federación. Infantino apeló directamente a las asociaciones nacionales, al recordar que la decisión corresponde a ellas y no a las confederaciones.
La votación está prevista ante las 211 asociaciones el 19 de septiembre y requiere 106 votos favorables. Las versiones sobre el alcance de la operación difieren: se ha hablado de una filial valorada en 20.000 millones de dólares y de la venta de entre el 20% y el 30% de los derechos comerciales, con el fondo Thrive Capital entre los interesados.
La Conmebol agrupa a diez federaciones, la cifra más baja entre las confederaciones continentales, por lo que su peso en la votación es limitado. Horas antes del comunicado, El País había sostenido, citando a dirigentes no identificados, que la confederación había decidido respaldar el proyecto de manera tácita.