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El British Antarctic Survey confirma el primer fósil de dinosaurio de la Antártida, 40 años después

Viernes, 10 de julio de 2026 - 18:51 UTC
El fósil fue recogido en diciembre de 1985 por el geólogo Mike Thomson, del British Antarctic Survey (BAS), durante una expedición a la isla James Ross, en la península antártica El fósil fue recogido en diciembre de 1985 por el geólogo Mike Thomson, del British Antarctic Survey (BAS), durante una expedición a la isla James Ross, en la península antártica

Un hueso recolectado en la Antártida hace cuatro décadas fue identificado como el primer fósil de dinosaurio hallado en el continente, según un estudio publicado en la revista Acta Palaeontologica Polonica. Se trata de una vértebra caudal de un titanosaurio, el grupo de saurópodos de cuello largo que incluye a los mayores animales terrestres que existieron.

El fósil fue recogido en diciembre de 1985 por el geólogo Mike Thomson, del British Antarctic Survey (BAS), durante una expedición a la isla James Ross, en la península antártica. En su momento, Thomson lo registró en su libreta de campo como perteneciente a un gran reptil marino, una interpretación razonable dado que las rocas de la zona contienen abundantes fósiles de organismos marinos, como amonites. La pieza quedó archivada durante décadas en las colecciones del BAS en Cambridge.

El reexamen estuvo a cargo del paleontólogo Mark Evans, responsable de las colecciones geológicas del BAS, quien sospechó que el hueso correspondía a un dinosaurio terrestre. “No lo van a creer, pero este es el primer resto de dinosaurio hallado en la Antártida”, señaló el profesor Paul Barrett, del Museo de Historia Natural de Londres, que lideró el análisis. Los expertos identificaron la vértebra como propia de los titanosaurios por su estructura característica, aunque el fragmento no permite determinar la especie.

El ejemplar era relativamente pequeño: se estima que medía entre seis y siete metros de longitud, frente a los más de treinta metros de los titanosaurios de mayor tamaño. Los investigadores no pueden precisar si se trataba de un juvenil o de un adulto de talla reducida. La vértebra procede de la Formación Santa Marta y data del Cretácico Superior, hace unos 82 millones de años. Según los científicos, el animal murió en tierra firme y su cuerpo fue arrastrado por un río hasta el mar, donde se hundió entre sedimentos marinos.

El hallazgo aporta evidencia sobre las condiciones de la Antártida en aquella época, cuando el continente carecía de capas de hielo y estaba cubierto por bosques templados en un clima cálido. En ese período formaba parte del supercontinente de Gondwana y permanecía unido al extremo sur de Sudamérica. Los autores plantean que la península antártica pudo haber servido de corredor para que los titanosaurios se desplazaran entre Sudamérica y Zealandia —la masa continental que hoy incluye Nueva Zelanda—, una hipótesis que, advierten, requerirá nuevos fósiles para confirmarse.

Los investigadores señalan que el retroceso de los hielos en la península antártica, asociado al cambio climático, está facilitando el acceso a nuevos yacimientos y podría permitir futuros descubrimientos sobre la biodiversidad prehistórica del continente.