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El Gobierno de Milei busca cerrar una crisis política tras la renuncia del jefe de Gabinete Adorni

Domingo, 28 de junio de 2026 - 20:51 UTC
El escándalo se inició en marzo, cuando trascendió que la esposa de Adorni había integrado la comitiva oficial que viajó con Milei a Estados Unidos El escándalo se inició en marzo, cuando trascendió que la esposa de Adorni había integrado la comitiva oficial que viajó con Milei a Estados Unidos

La renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete del Gobierno argentino representa un intento del presidente Javier Milei por cerrar una crisis política que durante más de cuatro meses dominó la agenda pública, aunque analistas advierten que el impacto sobre la credibilidad del Ejecutivo persistirá mientras avance la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito contra el exfuncionario. Adorni, que niega cualquier hecho de corrupción, presentó su dimisión el sábado mediante una carta divulgada en la red social X.

El escándalo se inició en marzo, cuando trascendió que la esposa de Adorni había integrado la comitiva oficial que viajó con Milei a Estados Unidos. Aquel episodio no derivó en consecuencias penales, pero luego surgieron denuncias por el crecimiento de su patrimonio que motivaron una causa, a cargo del fiscal Gerardo Pollicita, centrada en compras inmobiliarias, viajes y reformas, para determinar si guardaban correlación con sus ingresos declarados. A comienzos de junio, Adorni admitió haber omitido declarar unos 500.000 dólares, que atribuyó a inversiones previas, lo que profundizó los cuestionamientos. La investigación, que aún no tiene resolución, también alcanza a su hermano.

Durante meses, Milei sostuvo públicamente a uno de sus colaboradores más cercanos, pese a las crecientes presiones de dirigentes oficialistas y aliados. El viernes, desde España, el mandatario afirmó que solo apartaría a su jefe de Gabinete si la Justicia certificaba su culpabilidad, pero el desenlace se precipitó horas después. En su carta de renuncia, Adorni no realizó autocrítica: atribuyó su salida a “interminables ataques mediáticos” y dijo retirarse para proteger a su familia. Según fuentes oficiales citadas por la prensa argentina, el cargo quedaría en manos del actual ministro del Interior, Diego Santilli, aunque la designación no fue oficializada.

Los analistas consultados coincidieron en que la salida puede ayudar al Gobierno a recuperar la iniciativa política. Para Cristian Buttié, de CB Global Data, el oficialismo “intenta de una buena vez cerrar este capítulo y recuperar agenda”, después de que el caso se convirtiera en “una caja china” en la que cada revelación abría nuevas derivaciones. Gustavo Marangoni, de M&R Asociados, consideró que el cambio puede dar al Ejecutivo mayor margen para recomponer las negociaciones parlamentarias, ya que el costo se sintió también frente a los aliados.

El episodio dejó huella en la imagen oficial. Según la consultora Management & Fit, la aprobación de la gestión cayó de 47 puntos en febrero a entre 36 y 37 en el último relevamiento, y siete de cada diez encuestados afirmaron que el caso afectó su confianza en el Gobierno. No obstante, su directora ejecutiva, Lara Goyburu, advirtió que el deterioro no implica necesariamente un daño electoral irreversible: “Si la economía acompaña, los casos de corrupción no siempre tienen una traducción directa en las urnas”. El oficialismo ya había ganado las legislativas de octubre de 2025 pese a un escándalo previo. Los analistas coinciden en que el cierre definitivo dependerá del avance de las causas judiciales y de que no surjan nuevas revelaciones.

Categorías: Política, Argentina.