El capítulo comercial del pacto entre ambos bloques entró en vigor de forma provisional el 1 de mayo, tras más de 25 años de negociaciones El reparto interno de las cuotas de exportación del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea concentrará buena parte de los debates de la cumbre de jefes de Estado del bloque, que se celebrará el 30 de junio en Asunción y en la que Paraguay traspasará a Uruguay la presidencia semestral. El encuentro coincide con el 35.º aniversario del Tratado de Asunción, fundacional del bloque.
El capítulo comercial del pacto entre ambos bloques entró en vigor de forma provisional el 1 de mayo, tras más de 25 años de negociaciones, pero los socios fundadores —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— aún no han acordado qué porcentaje de los cupos preferenciales concedidos por Bruselas corresponde a cada uno. El asunto más sensible es la cuota de carne vacuna, aunque la disputa abarca también productos como las aves, el azúcar, la miel o el arroz.
Las posiciones difieren según las asimetrías económicas de cada país. Uruguay y Argentina proponen distribuir los cupos según el promedio de lo que cada socio exporta a la UE; Paraguay plantea dividirlos en cuatro partes iguales y reclama un 25% de cada cuota, mientras que Brasil defiende un reparto en función de la participación de cada país en el comercio mundial. El viceministro de Comercio paraguayo, Alberto Sborovsky, sostuvo que su país necesita el 25% de las cuotas para evitar que impere la ley de la selva, en alusión al actual sistema de primero llegado, primero servido. En la práctica, esa lógica ya opera: Argentina agotó en pocas semanas los cupos preferenciales de miel, huevos y arroz, y Brasil disparó en mayo sus envíos de carne de pollo a Europa.
Según fuentes de la industria cárnica, Argentina, Brasil y Uruguay habrían alcanzado un principio de acuerdo para repartir la cuota de carne bovina —que llegará a 99.000 toneladas tras un período de ampliación de cinco años—, aunque el entendimiento aún no tiene forma jurídica vinculante y deberá pasar por los órganos del bloque. La ausencia de Paraguay en ese preacuerdo podría generar tensiones durante la cumbre.
El Gobierno de Uruguay, que ejercerá la presidencia pro tempore en el segundo semestre, ha fijado como prioridad cerrar el reparto antes de fines de septiembre. El canciller, Mario Lubetkin, ha planteado un acuerdo transitorio para lo que resta de 2026 y una distribución definitiva a más largo plazo, plasmada en un instrumento jurídico vinculante. La agenda de la cumbre incluye además el presupuesto del fondo de convergencia estructural (FOCEM), el avance de los tratados de libre comercio con Canadá y Japón, la posición del bloque ante la crisis política en Bolivia y la eventual ampliación. Al encuentro asistirán, junto a los socios plenos, los presidentes de Chile, Panamá y Ecuador, Estados asociados al bloque.