El abogado de derecha Abelardo de la Espriella encara como favorito la segunda vuelta presidencial de Colombia, prevista para este domingo 21 de junio, aunque con un triunfalismo contenido, mientras el senador izquierdista Iván Cepeda confía en que el empuje de los últimos días aún pueda dar vuelta el resultado. En ambas campañas se percibe que la elección está más reñida de lo que reflejan los sondeos.
La mayoría de las encuestas da una ventaja a De la Espriella —una medición de AtlasIntel para la revista Semana le otorgó un 52,2% frente al 44,5% de Cepeda—, en línea con su triunfo en la primera vuelta del 31 de mayo, cuando superó a su rival por unos 632.222 votos (43,7% contra 40,9%). La candidata de derecha Paloma Valencia, tercera entonces, respaldó luego al puntero. Sin embargo, analistas recuerdan que las encuestas son una fotografía del momento y no un resultado definitivo. No nos confiemos; esto no se gana con encuestas, advirtió el jefe de campaña de De la Espriella, el exsenador Mauricio Gómez Amín.
El margen de la primera vuelta no luce holgado de cara al balotaje. Cerca de tres millones de votos de otros candidatos y más de 400.000 votos en blanco están en juego, además de un posible aumento de la participación, como el que en 2022 definió la elección de Gustavo Petro. Pesa, también, la salida del país de unos 80.000 colombianos para acompañar a la selección en el Mundial: el voto en el exterior, que comenzó esta semana, encendió alertas en el equipo de De la Espriella, que teme que la sensación de victoria anticipada desmovilice a sus electores.
En la campaña de Cepeda no hay triunfalismo, sino la apuesta por un crecimiento que aún consideran posible. El senador reforzó su estrategia digital —con presencia en TikTok y el impulso de estudiantes, artistas y movimientos sociales— y buscó atraer el voto rural, joven y abstencionista, además del electorado de centro que rechaza a De la Espriella. Cepeda tomó distancia del presidente Petro: reconoció los resultados de la primera vuelta, algo que el mandatario aún no hizo, y logró que este suspendiera la recolección de firmas para una Constituyente que inquietaba a votantes indecisos.
De la Espriella, en cambio, sostuvo una campaña de logística cuidada y mensajes claros en redes, conservó el uso de la camiseta de la selección tras varias batallas legales y reforzó sus apoyos internacionales, que incluyen los respaldos públicos de Donald Trump y del argentino Javier Milei. A tres días de la votación, el clima de alta tensión —con acusaciones cruzadas de compra de votos y advertencias de fraude— refleja que ambas campañas consideran la elección abierta. El nuevo presidente asumirá el 7 de agosto.