


La Administración Nacional de Seguridad Nuclear del Departamento de Energía de Estados Unidos (NNSA) completó la retirada de 13,5 kilogramos de uranio altamente enriquecido del antiguo reactor de investigación RV-1 del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), en el estado Miranda, en una operación coordinada con el Reino Unido, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y el Gobierno de transición venezolano.
El material, enriquecido por encima del umbral del 20 % que separa al uranio poco enriquecido del altamente enriquecido, era considerado excedente desde que el reactor cesó sus operaciones en 1991. La extracción se realizó entre el 18 y el 29 de abril. El uranio fue embalado en un contenedor para combustible gastado, escoltado por vía terrestre a lo largo de unos 160 kilómetros hasta los muelles de Puerto Cabello, y trasladado en un buque especializado de la empresa británica Nuclear Transport Solutions hasta el sitio de Savannah River, en Carolina del Sur, donde será procesado para obtener uranio poco enriquecido de alto ensayo (HALEU).
El retiro seguro de todo el uranio enriquecido de Venezuela envía otra señal al mundo de una Venezuela restaurada y renovada, declaró Brandon Williams, administrador de la NNSA. Williams atribuyó al liderazgo decisivo del presidente Trump la rapidez de una operación que, según el organismo, normalmente habría tomado años. La gestión se enmarca en el plan de tres fases que la administración Trump y el secretario de Estado Marco Rubio diseñaron para Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en enero. El secretario de Energía Chris Wright visitó Caracas en febrero para preparar el dispositivo.
El Gobierno de transición venezolano, encabezado por la presidenta interina Delcy Rodríguez, presentó la operación con un énfasis distinto. En un comunicado difundido el 7 de mayo por el canciller Yván Gil, Caracas sostuvo que el ataque militar estadounidense del 3 de enero —que impactó a unos 50 metros del antiguo reactor durante la Operación Resolución Absoluta— incrementó objetivamente el nivel de riesgo y confirmó la urgencia de ejecutar una operación que Venezuela venía solicitando desde hacía largo tiempo. Aquel bombardeo dañó la red eléctrica del IVIC y afectó parcialmente sus centros de Matemática, Física, Química, Ecología y la Unidad de Tecnología Nuclear, según el director del instituto, Alberto Quintero, citado en su momento por la agencia EFE.
El RV-1, concebido por el científico Humberto Fernández-Morán, alcanzó la criticidad en 1960 en el marco del programa Átomos para la Paz del presidente estadounidense Dwight Eisenhower, que aportó 300.000 dólares para su construcción. Fue uno de los primeros reactores de investigación de América Latina. Su clausura definitiva se formalizó con el OIEA en 1997, y las instalaciones se reconvirtieron en la Planta de Esterilización por Rayos Gamma para usos médicos e industriales.