La investigación se centra en reconstruir el circuito del dinero Graciela Molina y Victoria Cancio, madre e hija, declararon este lunes durante casi tres horas ante el fiscal federal Gerardo Pollicita en los tribunales de Comodoro Py como testigos en la causa por presunto enriquecimiento ilícito contra el jefe de Gabinete argentino, Manuel Adorni. Ambas confirmaron que otorgaron un préstamo de US$100.000 en efectivo al funcionario y que este mantiene una deuda pendiente de US$70.000, con vencimiento en noviembre de 2026, según fuentes judiciales citadas por Infobae.
Molina, comisario retirada de la Policía, aportó US$85.000; su hija Cancio, contadora en actividad dentro de la fuerza, los US$15.000 restantes. El dinero fue entregado en la escribanía de Adriana Nechevenko en noviembre de 2024, cuando Adorni era vocero presidencial. El acuerdo establecía un plazo de dos años con un interés anual del 11%.
Según el testimonio, Adorni comenzó pagando cuotas mensuales de US$900 en concepto de intereses. Tras un pago parcial de US$30.000 de capital, la cuota se redujo a US$600 mensuales. Las prestamistas explicaron ante la fiscalía que los fondos provinieron de ahorros personales, un juicio sucesorio y una demanda por diferencias salariales tras el fallecimiento del esposo de Molina.
La investigación se centra en reconstruir el circuito del dinero. Según la hipótesis fiscal, el efectivo recibido en la escribanía habría sido depositado por Bettina Angeletti, esposa de Adorni, en una cuenta bancaria para transferirlo inmediatamente al vendedor de una propiedad en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, provincia de Buenos Aires. El mismo día de esa operación, Adorni utilizó la hipoteca sobre su departamento de avenida Asamblea, en Parque Chacabuco, como garantía del préstamo.
Un detalle que captó la atención de los investigadores fue el vínculo entre las prestamistas y la escribana Nechevenko. Según la reconstrucción judicial, fue ella quien acercó las partes para concretar la operación. La fiscalía incorporó al expediente un mensaje de WhatsApp que Nechevenko envió a Molina esta misma mañana, antes de la declaración, enviándole ánimos. Ambas mujeres entregaron sus teléfonos celulares y aportaron chats y documentación.
La semana pasada declaró por videoconferencia el exfutbolista Hugo Morales, dueño original del departamento de Asamblea antes de vendérselo a las mujeres que luego realizaron la transacción con Adorni. El miércoles será el turno de las jubiladas Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, que vendieron al funcionario un segundo departamento en el barrio de Caballito mediante un esquema de hipoteca sin intereses por US$200.000. El 22 de abril deberá presentarse Pablo Feijoo, hijo de Viegas.
El Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires señaló que las operaciones de personas políticamente expuestas se reportan obligatoriamente a la Unidad de Información Financiera. Si sos PEP, sí o sí tenés que informar a la UIF. No importa el monto, es automático, afirmó su presidenta, Magdalena Tato.