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Falklands, el informe de 1976 que transformaría las Islas social y económicamente

Jueves, 5 de febrero de 2026 - 00:22 UTC
Lord Shackleton (Edward Arthur Alexander Shackleton, Baron Shackleton), del Partido Laborista, geógrafo e hijo del famoso explorador Sir Ernerst Shackleton Lord Shackleton (Edward Arthur Alexander Shackleton, Baron Shackleton), del Partido Laborista, geógrafo e hijo del famoso explorador Sir Ernerst Shackleton

Este año se cumple el medio siglo de la publicación, en 1976, del denominado Informe Shackleton, un relevamiento que resultaría enteramente transformativo para el futuro social y económico a largo plazo de las Islas Falkland, al igual que la de su su propia viabilidad.

 Encomendado al descendiente directo del gran explorador antártico, sus recomendaciones sentaron las bases, junto a acontecimientos políticos y militares posteriores, para convertir al disputado archipiélago en el pujante polo de desarrollo estratégico y auto sustentable del Atlántico Sur en que se ha convertido.

Publicado en dos tomos el informe realizó un análisis de la tendencia demográfica de las Islas, agricultura, propiedad de la tierra, diversificación, infraestructura y capacidad del gobierno local para encarar los desafíos.

En esos años la economía de las Falklands era totalmente dependiente de la explotación ovina/lanera, y según el informe una base económica tan angosta dejaba a las Islas vulnerable e incapaz de afrontar el crecimiento sin cambios estructurales.

“Basada (la economía) tal cual está en la cría ovina para producción de lana, apoyada por un sector de servicios apenas suficiente para suministrar servicios básicos, la economía de las Islas se encuentra estática junto a una tendencia subyacente a seguir la declinación”. Es más, el informe Shackleton indicaba que los planes existentes de desarrollo eran demasiado limitados en escala como para revertir esa posición y recomendaba un enfoque más activo y mejor financiado para el desarrollo.

En materia de población y condiciones sociales el informe constataba la continua emigración especialmente del sector rural, y resaltaba que sin oportunidades económicas y cambios sociales la tendencia se acentuaría.

La agricultura representaba más del 90% de la producción económica primaria, se encontraba estática y sin perspectivas de cambio por la estructura social de la tenencia de la tierra. En efecto la tierra era propiedad de grandes empresas registradas no en Falklands, sino en Reino Unido con la mayoría de sus accionistas no residentes, o sea terratenientes ausentes.

“La estructura de la economía, en particular la tenencia de la mayoría de las estancias por empresas del Reino Unido y no registradas en Falklands, junto a la ausencia de bancos y claras oportunidades identificables de inversión, condujo a un drenaje continuo de fondos de inversión fuera de las Islas fundamentalmente hacia el Reino Unido” En otras palabras los terratenientes ausentes desistían de la reinversión en las Islas, limitando el nexo entre la actividad económica y la población residente. Por tanto se enfatizaba la necesidad de ampliar la tenencia de la tierra como herramienta fundamental para cualquier política de desarrollo, a la vez que recogía el interés de gerentes y personal de las estancias de convertirse en titulares de la tierra.

Por tanto la subdivisión de los campos y su propiedad eran un objetivo para alcanzar un gerenciamiento más activo y de reinversiones. Pero tampoco la subdivisión de tierras y tamaño de las explotaciones por si solas eran el propósito. Tendrían que ser acompañados de un mejoramiento de pasturas, más emprendimientos y comprometer a los Isleños en su propio desarrollo y futuro.

Ya que la producción de lana no era sustentable, en materia de diversificación de la economía de las Islas se plantea el desarrollo del turismo como industria, teniendo en cuenta que su desarrollo no ocasionaría conflictos con la naturaleza y vida silvestre de las Islas, “en tanto bien controlada y monitoreada.”

Igualmente las aguas que rodean a las Islas son abundantes en recursos de pesca, industria que se plantea como la actividad más prometedora a largo plazo, siempre y cuando se disponga de puertos, plantas de procesamiento al igual que sistemas de investigación y administración de las pesquerías. Sugería programas pilotos de capturas exploratorios, seguramente con apoyo gubernamental.

El tema hidrocarburos se enfoca pero con cautela. En efecto si bien relevamientos sísmico y geológico sugerían un potencial offshore, tan solo las perforaciones podrían confirmarlo junto a ingentes inversiones, por tanto no debía encararse como posible solución a corto y mediano plazos.

El Transporte y la conectividad fueron identificadas en el informe como una barrera central al desarrollo económico de las Islas y plantea una serie de recomendaciones prácticas en materia de vínculos aéreos, fletes marítimos, a la vez que en el transporte interno y comunicaciones. En materia de vínculos aéreos se mencionaba la necesidad de mejorar las facilidades, en construcción, del aeropuerto en la capital Stanley y hasta la mejora de relaciones con Argentina y el continente sudamericano para establecer vuelos directos internacionales aumentando la conectividad para sustentar las industrias alternativas planteadas. Ademas de un puerto de aguas profundas, se sugería una ruta piloto por tierra entre Stanley y Darwin-Goose Green, pensando en una red de rutas terrestres a fututo al igual que el reemplazo cuanto antes del sistema de radio/teléfonos en materia de comunicaciones.

Finalmente pasando raya el informe Shackleton, se puede decir, refería a un programa de recomendaciones y no una única solución, aunque se centraba en el tema de la tenencia de la tierra, mediante la subdivisión de campos que contribuirían a sostener tanto los cimientos económicos como sociales de las Falklands. Pasarían seis años hasta que tras la invasión y derrota militar argentina el gobierno británico solicitó a Shackleton una puesta al dia de sus planteos de 1976, ahora no solo con la subdivisión de tierras sino también con el desarrollo del turismo, pesca, hidrocarburos, conectividad y eficiencia del gobierno local.

Cuando el informe original de 1976 tanto el Reino Unido como Argentina se encontraban en medio de grandes convulsiones. En Londres concluía la etapa de políticas sociales, se derrumbaba la libra en los mercados internacionales, y se había recurrido a la asistencia del FMI. En Argentina tras el derrocamiento del presidente Ilia en 1966, le siguieron siete años de dictadura militar, el retorno del Peronismo y en abril de 1976, una nueva dictadura militar que en 1982, ante su propio agotamiento aceptó la propuesta de la marina de invadir las Falklands. Empero se enfrentarían a la determinación de Margaret Thatcher, fin del Keynesianismo y crecientes gastos sociales, austeridad, apertura de la económica y promoción del sector abierto, a la vez que contención del sindicalismo.

Categorías: Política, Falklands-Malvinas.