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Lunes, 4 de marzo de 2024 - 15:41 UTC

 

 

Caos medio ambiental en Falklands: 'hordas' de turistas acosan a pingüinos cerca de Stanley

Viernes, 12 de enero de 2024 - 13:36 UTC
La playa de Yorke Bay, cerca de Stanley La playa de Yorke Bay, cerca de Stanley

El personal del Departamento de Medio Ambiente de las Islas Falkland hicieron todo lo que pudieron pero no alcanzó para ayudar a los guarda playas a contener las hordas de turistas que se abalanzaron sobre la Bahía de Yorke, próximo a la capital Stanley, recalcó el legislador electo MLA Pete Biggs. Biggs trató de explicar las escenas caóticas de los turistas acosando a los pingüinos Rey, en pleno cambio de plumaje, a lo largo de la línea de costa y de los médanos.

A las hordas de los turistas de cruceros también se los vio intentando arrear los pingüinos que intentaban llegar al mar o a sus nidos, y hasta algunos trataron de atraparlos y levantarlos.

Un operador de turistas dijo al Penguin News que el problema se vio exacerbado por el elevado número de turistas a quienes se les dijo en los cruceros que podían dirigirse desde Gypsy Cove hasta la Bahía Yorke, una vez finalizada la excursión que se les había programado. En efecto cientos de turistas, aprovechando el excelente clima, caminaron hasta la playa Yorke desde Gypsy Cove.

El legislador MLA Biggs dijo que el Departamento de Medio Ambiente reconocía que las medidas de control en ese día no fueron ni cerca de las adecuadas para velar y proteger la vida silvestre, pero a partir de esta semana, “volveremos a reintroducir el sistema de temporadas anteriores de áreas acordonadas y señalizadas, junto a guarda playas para asegurarnos que la gente no se acerque demasiado a los pingüinos ni a sus pichones, ni tampoco se interpongan en el acceso al mar para todos los ejemplares de la vida silvestre en dicha playa.”

En otras palabras los turistas tendrán oportunidad de ver y fotografiar los pingüinos, pero de forma controlada la cual se espera reduzca las posibilidades de que la colonia de pingüinos se reitre de la Bahía Yorke debido a la mayor interacción de los humanos.

Empero MLA Biggs argumentó que la responsabilidad por la situación debe ser compartida, dijo que “era una situación lamentable, pero que se empeoró por el incremento de turistas, quienes fueron llevados hasta esa playa en autos y mini buses, y librados a circular, sin guías locales o de consejeros o debidamente instruidos y alertados”.

Biggs agregó que un episodio de esa naturaleza no debe ocurrir ni repetirse en ninguna zona de vida silvestre de las Falklands, “y me animo a sugerir con fuerza que cualquier emprendimiento local o individuo debe contar con personal y guarda playas debidamente formados para cada uno de los grupos de turistas, en una relación de acuerdo a la recomendada por el Departamento de Medio Ambiente.”

El legislador dijo estar convencido que mediante acciones responsables de parte de los guías y organizadores de tours se va a ayudar a “mantener una industria de turismo sustentable en las Falklands y van a ayudar al pequeño equipo de Medio Ambiente y los contratistas de guarda playas a cumplir con una tarea muy difícil en las áreas de intensa actividad en torno a la capital Stanley. Todos tenemos una elección muy clara para realizar: encaramos la situación de una forma más responsable y pensada en cuanto a la interacción con la naturaleza, y eso es extensivo al control de las acciones de nuestras mascotas y animales domésticos, o nos resignamos a que la maravillosa vida silvestre y sus áreas en torno de Stanley y otras zonas vulnerables de las Falklands, se tornen en páramos.”

Por su parte el jefe interino del Departamento de Medio Ambiente, Mike Jervois sostuvo que si bien la contratación de guarda playas y guardias de áreas silvestres es tarea normal de su Departamento, en la actualidad estaba tercerizado a un contratista local como forma de reducir el peso administrativo de esas tareas. Comentó que el contratista cuenta con unos diez+ guardianes de medio ambiente quienes el lunes pasado cuando el incidente estaban desplegados entre Gypsy Cove y Bahía Yorke.

En ese día tanto él como su colega se habían desplazado hasta la playa de Bahía Yorke al enterarse de algunas quejas sobre la situación que se vivía en dicho lugar.

Jervois dijo que pudieron comprobar que las cosas en Gypsy Cove estaban “bien”, pero en la playa de Bahía Yorke “quedamos absolutamente impactados...habíamos escuchado que había gente tratando de agarrar los pingüinos, pero nunca lo habíamos visto en realidad hasta ese momento, y la gente caminando por todos lados entre los asustados pingüinos...” Se intentó ordenar en algo la situación creando un sendero en torno a los nidos y hasta la playa, “pero todo fue en vano”. Por otro lado Jervois admitió haber podido presenciarlo todo, dentro de lo dramático fue constructivo, “pues ahora entiendo muy bien cuál es el problema.”

Cuando se preguntó por qué las cuerdas y señalamientos que habían sido probados con éxito la temporada anterior no se habían repetido este año reconoció que fue algo que no se tomó en cuenta, “dejamos pasar el tiempo, y recae sobre nosotros no haber hecho la necesaria instalación de barreras y señales.”

Cuando se le preguntó cómo podría armarse el tema para que no se repita el incidente y se proteja debidamente la vida silvestre, Jervois se refirió a palabras del legislador MLA Biggs al respecto, “vi a operadores turísticos trayendo viaje tras viaje de turistas, y simplemente librándolos sin preocuparse por ellos. Qué hubiera sido si previamente en el crucero se les hubiera brindado un repaso sobre el código rural y de protección de animales, o simplemente cómo comportarse cuando se encuentran rodeados de vida silvestre?”

“Todo el peso de la responsabilidad recae sobre los guardianes de la naturaleza para que mantengan en raya a toda esa gente. Pero es algo muy injusto, pues creo que mucha de la responsabilidad tiene que recaer sobre los operadores de turismo para que también tomen parte de dicha responsabilidad y compromiso”.

Jervois dijo que la eventualidad del problema sería que “tengamos que cerrar el lugar, ya que los pingüinos se terminan sintiendo tan molestos y fastidiados que muy bien podrían dejar de venir la temporada entrante, y entonces ahí sí que todos se lamentarán, sin pingüinera es algo que no queremos que ocurra.”

Empero ya hay un operador turístico, Permium Penguin Tours, perteneciente a Roberto Lennie quien ya adoptó posición frente a la situación y el incidente generado, mediante la instalación de carteles que ha distribuido en el sitio donde prevalecen los pingüinos, y solicita a los turistas, “Por favor mantengan la distancia de los pingüinos, unos seis metros por lo menos”. Carteles con el señalamiento en varios idiomas.

También habría que mencionar que Yorke Bay, muy cerca de la capital de las Falklands siempre fue zona de recreación y solaz para los habitantes de Stanley, pero tras la invasión y ocupación argentina de 1982, la zona fue minada temiendo algún desembarco británico y vedada para todo público. Como consecuencia y con el tiempo Bahía Yorke se fue poblando de pingüinera, zona donde ni de causalidad cruzaba un humano. Pero fue recién en noviembre del 2020, casi cuatro décadas desde la liberación de las Falklands de la ocupación argentina, que dicha playa fue declarada nuevamente abierta al público, completado el desminado.

Desde entonces los Isleños han sido muy cuidadosos en evitar interferir con los pingüinos, que cuando son molestados en sus nidos y con sus pichones suelen retirarse y buscar nuevos sitios. Esperemos que lo acontecido esta semana sea un hecho aislado y la tranquilidad retorne al mundo de los pingüinos en Yorke Bay