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Guerra de Falklands: encierran 115 civiles, incluyendo mujeres y niños por un mes en Goose Green

Miércoles, 18 de mayo de 2022 - 10:02 UTC
Vista de Goose Green donde se puede apreciar el Salón comunal donde se retuvo en condiciones precarias a 115 civiles incluyendo un bebé de tres meses Vista de Goose Green donde se puede apreciar el Salón comunal donde se retuvo en condiciones precarias a 115 civiles incluyendo un bebé de tres meses

Tras la invasión y ocupación de las Islas Falkland el 2 de abril de 1982, los argentinos rápidamente despacharon un contingente importante de fuerzas y equipos a Darwin/Goose Green, el mayor asentamiento de las Islas, después de la capital Stanley. Dado el número de civiles, los comandantes argentinos tras sacar algunos personajes considerados “revoltosos” o potencialmente revoltosos, según la lista que había confeccionado el Mayor Patricio Dowling, de inteligencia militar, durante los varios años que vivió en las Islas en la década del setenta, se tomó la decisión de encerrar a todos los civiles, en Salón Comunal de la localidad.

En dicho espacio había una cantina, y un amplio salón donde se reunían los residentes para fiestas, cumpleaños y otras actividades recreativas o para votar algunas decisiones. En total fueron 115 personas encerradas, entre hombres, mujeres, niños, además de varios ancianos y hasta un bebé de tres meses. Las condiciones eran en extremo precarias, algunos colchones, mucho piso, comida escasa y un único baño compartido por todos los retenidos.

Al principio fue algo tolerable, sobre todo para los niños que aprovechaban a jugar, pero a los pocos días se convirtió una experiencia sofocante con riesgos para ancianos, niños y mujeres. Fue ahí cuando el 16 de mayo Diane Kilmartin, de una estancia cercana, Bluff Cove, escribió una carta a Terry Spruce, sub gerente de la West Store, el mayor comercio de Stanley, informándoles que a la fecha hacía dieciséis días del encierro de las 115 personas con escasa alimentación y facilidades, particularmente un solo baño.

Spruce decidió entonces que sería necesario hablar con el General Benjamín Menéndez que actuaba de gobernador militar argentino para informarle de la situación y qué se podía hacer. Spruce no conocía a Menéndez pero si recordaba que Monseñor Daniel Spraggon había estado en contacto con Menéndez varias veces para plantearle algunos temas relativos a la ocupación y el bienestar de la población local. En su condición de monseñor católico tenía buen acceso con los argentinos. Tras una larga reunión con monseñor explicándoles la situación y con la carta, se entendió mejor que fuera el prelado sólo a hablar con Menéndez el día siguiente..

Así se hizo, y el gobernador militar envió un oficial a Goose Green, quien tras evaluar la situación autorizó la salida de algunos retenidos en condición más delicada. Empero el resto tendría que esperar hasta fin de mes, cuando después del desembarco en San Carlos, y la batalla de Goose Green, con la rendición de fuerzas argentinas, los británicos liberaron a los residentes del asentamiento encerrados en el salón comunal.

Monseñor Spraggon es recordado con mucho cariño en las Falklands por sus esfuerzos mediando a favor de la población local durante la ocupación argentina. Había nacido en 1912 en Newcastle upon Tyne y fue ordenado sacerdote en 1945, Fue entonces designado a Ghana en apoyo de los militares y sus familias, hasta la fecha de independencia del novel país africano, de donde partió con el rango de Mayor y un MBE.

En 1971 fue designado a las Islas Falkland, Georgia del Sur, Territorio Antártico británico y a la Misión del Apostolado del Mar en Montevideo. Si bien no era obispo, su poder y autoridad eran equivalentes al de ese rango. Y si bien su oficina tenía vínculos estrechos jerárquicos con la iglesia en Argentina, afirmaba con contundencia que las Islas y su gente eran británicos y que él se reportaba directamente al Vaticano y no a la Iglesia argentina.

Durante la ocupación argentina continuó con todos sus deberes y era de quienes le recordaba a los argentinos que tenían que retirarse. Tuvo algunos desencuentros con el General Menéndez relativos al tratamiento de los civiles y más de una vez le recordó que se encontraba en las Islas Falkland donde la gene disfrutaba de paz y libertad, algo que no sucedía con la dictadura de Argentina, y por tanto que tratara a los residentes de las Islas con respeto.

Si bien estuvo muy contento con la victoria británica, y la rendición argentina, también se mostró sumamente triste con la pérdida de tantas vidas jóvenes y pasó muchas horas de frío recorriendo campos de batalla en la búsqueda de cadáveres.

En 1984 cuando era tratado por un aneurisma lo sorprendió el incendio del hospital de Stanley y fue el último en ser retirado presumiblemente muerto, Pero no fue así y se le transportó por aire al Reino Unido para ser tratado. Retronó a las Islas pero un segundo aneurisma resulto fatal y falleció un 27 de setiembre de 1985.

Zac Stephensen recuerda haber sido arrestado junto a un grupo de Isleños por el odiado Mayor Dowling, y una de las tantas veces que monseñor Spraggon se enfrentó con quien los Isleños identificaban como el jefe de la policía secreta de la ocupación argentina.