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ISMERLO, la coordinadora mundial para el rescate de submarinos

Miércoles, 22 de noviembre de 2017 - 08:37 UTC
Desde la pérdida del submarino nuclear ruso “Kursk”, las grandes marinas de guerra del mundo acordaron actualizar sus medios de salvataje y rescate Desde la pérdida del submarino nuclear ruso “Kursk”, las grandes marinas de guerra del mundo acordaron actualizar sus medios de salvataje y rescate
Países como Argentina, Australia, Brasil, Chile, China, India, Japón, Pakistán, Rusia, República de Corea, Sudáfrica y Suecia, entre otros, se sumaron a Ismerlo Países como Argentina, Australia, Brasil, Chile, China, India, Japón, Pakistán, Rusia, República de Corea, Sudáfrica y Suecia, entre otros, se sumaron a Ismerlo
El equipo del Comando de Rescate Submarino de EE.UU. zarparon de Comodoro Rivadavia para realizar el rescate en caso de que se localice ARA San Juan El equipo del Comando de Rescate Submarino de EE.UU. zarparon de Comodoro Rivadavia para realizar el rescate en caso de que se localice ARA San Juan

La Oficina Internacional de Escape y Rescate de Submarinos (Ismerlo, en sus siglas en inglés) fue la clave para alertar a la comunidad internacional y permitir el desembarco de la ayuda para la búsqueda y eventual rescate del submarino argentino ARA San Juan, que continúa desaparecido desde el miércoles con 44 tripulantes a bordo.

 Establecido en septiembre de 2004, Ismerlo es el centro internacional de información y coordinación en rescate submarino, que permite a las naciones contar con la asistencia de más de 40 países para incidentes como el del ARA San Juan.

“Es la organización internacional de intercambio de información de países con submarinos, que lo que hace es coordinar la información sobre un evento como éste”, explicó en declaraciones televisivas Alejandro Cuerda, comandante de la flota de submarinos de la Armada de España, quien confirmó el envío de tres contenedores por parte de España a Argentina para ayudar con el operativo.

Cuerda informó que la Armada española se notició del incidente del ARA San Juan el viernes por la tarde gracias a esta alarma internacional.

“Toda la comunidad del submarino se une en una sola, en una sola alma, sentimos todo muy cerca, es una profesión de riesgo y por eso vamos a hacer todo lo posible para poder ayudar”, aseguró Cuerda, y agradeció que este tipo de accidentes “afortunadamente no ocurre muchas veces”.

Desde la pérdida del submarino nuclear ruso “Kursk” y la muerte de sus 110 tripulantes en agosto de 2000, la mayor parte de las grandes marinas de guerra del mundo acordaron que tenían que actualizar sus medios de salvataje y rescate, así como normalizar los procedimientos y medidas para esos casos.

Previamente los rescates estaban encabezados por la OTAN, pero con más de 40 naciones diferentes operando submarinos en todo el mundo en la actualidad se extendió a toda la comunidad submarina global.

Países como Argentina, Australia, Brasil, Chile, China, India, Japón, Pakistán, Rusia, República de Corea, Sudáfrica y Suecia, entre otros, se sumaron al protocolo de Ismerlo, explicó la Armada de Estados Unidos en su sitio cuando se lanzó la Oficina.

En el mundo hay 8 equipos de rescate que cuentan con la última tecnología, pero se eligió el de Estados Unidos porque es el que se encontraba más cerca de la Argentina, dado que la ayuda debe llegar lo más pronto posible.

Alrededor de 100 efectivos, entre tropa operativa y técnicos especializados en distintas disciplinas que forman parte del Comando de Rescate Submarino (URC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, zarparon de Comodoro Rivadavia para realizar el rescate en caso de que se localice al submarino frente a las costas de Chubut.

En tanto, diferentes unidades provenientes de Reino Unido, España, Brasil, Francia, Alemania, Perú, Chile, Uruguay y Colombia desplegaron parte de sus fuentes aeronáuticas y navales para ayudar en la búsqueda.

El 12 de agosto de 2000, el submarino nuclear K-141 Kursk sufrió un desperfecto durante un lanzamiento de prueba de torpedos dando lugar a la tragedia más grande en la historia de la navegación subacuática. En total 118 tripulantes, 44 oficiales y 68 marineros, perdieron su vida en las profundidades del mar de Barents. El gobierno ruso intentó mantener en secreto la búsqueda pero la presión de los familiares y colegas de los militares desaparecidos hizo que tuvieran que salir a pedir ayuda a fuerzas internacionales, pero dos semanas más tarde.

Militares británicos y noruegos se sumaron a la búsqueda del navío extraviado. Cuando pudieron dar con los restos del submarino y los cuerpos de los fallecidos, también encontraron la estremecedora carta de un tripulante:“13.15. Todos los tripulantes de los compartimentos sexto, séptimo y octavo pasaron al noveno. Hay 23 personas aquí. Tomamos esta decisión como consecuencia del accidente. Ninguno de nosotros puede subir a la superficie. Escribo a ciegas”.

La investigación demostró que los tripulantes pudieron sobrevivir casi una semana dentro del submarino. Los métodos de la búsqueda y la negligencia gubernamental recibieron críticas desde todos los rincones del mundo.