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Piñera y Guillier a segunda vuelta pero con alianzas complicadas a tejer

Lunes, 20 de noviembre de 2017 - 07:27 UTC
Si bien Piñera no votó bien, la noticia se produjo en la izquierda, donde el oficialista Alejandro Guillier, tuvo que ver como Beatriz Sánchez, amenazaba su liderazgo. Si bien Piñera no votó bien, la noticia se produjo en la izquierda, donde el oficialista Alejandro Guillier, tuvo que ver como Beatriz Sánchez, amenazaba su liderazgo.
Guillier finalmente logró pasar a la segunda vuelta por la mínima, menos de dos puntos, y tiene por delante alcanzar la unión de todos los votos del centro izquierda. Guillier finalmente logró pasar a la segunda vuelta por la mínima, menos de dos puntos, y tiene por delante alcanzar la unión de todos los votos del centro izquierda.
El golpe a Piñera vino del ultraconservador José Antonio Kast, que defiende el legado de Pinochet, y se colocó con casi  8% del voto El golpe a Piñera vino del ultraconservador José Antonio Kast, que defiende el legado de Pinochet, y se colocó con casi 8% del voto

El candidato conservador en la disputa presidencial de Chile, Sebastián Piñera ha logrado mucho menos margen del previsto, lo que abre paso a una segunda vuelta muy ajustada el 17 de diciembre.

 La noticia se producía en la izquierda, donde el candidato oficialista, Alejandro Guillier, veía con sorpresa como un gran resultado del grupo de izquierda Frente Amplio, Beatriz Sánchez, amenazaba su liderazgo.

Finalmente logró pasar a la segunda vuelta por la mínima, menos de dos puntos. Pero incluso así, el resultado le permite soñar con una victoria si logra unir todos los votos del centro izquierda.

Piñera se quedó en un escaso 36%, con poco más de dos millones de votos, lo que le perjudica mucho para la segunda vuelta. El golpe venía sobre todo por el buen resultado del derechista José Antonio Kast, un ultraconservador que defiende el legado de Pinochet, y se colocaba casi en el 8%. Pero la suma de ambos se queda muy lejos de ese 50% más uno que Piñera necesita para ser presidente, así que tendrá que arañar votos en otros sectores.

Piñera no se arredró y compareció sonriente: “Hemos ganado en todas las regiones de Chile. También en casi todas las comunas de clase media y en las más pobres y vulnerables. Vamos a trabajar con humildad. Saludo a José Antonio Kast”, anticipó pensando en esos votos conservadores y remató: “Vamos a defender los valores de la familia y del humanismo cristiano”. Parece evidente que se verá forzado a un giro a la derecha.

Los sondeos de las últimas semanas situaban a Guillier muy por debajo de Piñera, casi en la mitad de los votos, pero claramente por encima de la candidata de la izquierda, por lo que el éxito del Frente Amplio es una auténtica sorpresa. El resultado supone una debacle para la política tradicional chilena y en particular para uno de los partidos con más historia, la Democracia Cristiana, que decidió por primera vez acudir en solitario con su candidata, Carolina Goic, y obtuvo una pésima votación, por debajo del 6%, disputando por muy poco el quinto puesto con el izquierdista Marco Enríquez Ominami. Es difícil que Piñera logre acaparar esos votos de la Democracia Cristiana que siempre han estado alejados de la derecha.

“Es un mal resultado”, admitió Goic, que mostró indirectamente su apoyo a Guillier y aplaudió a Sánchez, en una especie de intento inicial de unir todo el voto contra Piñera. La candidata del Frente Amplio se quejó de los sondeos, que le daban un 8% frente al 20% que obtuvo, desalentando así a posibles votantes. “Si las encuestas hubiesen dicho la verdad, a lo mejor sí estaríamos en segunda vuelta”, protestó.

A ese llamado se sumó el ex presidente Ricardo Lagos, que mostró a través de las redes sociales su respaldo a Guillier, pese a que se había retirado de la campaña tras perder frente a él la batalla para ser elegido candidato del centro izquierda.

“Hoy ha quedado claro que en el progresismo chileno somos más, y por tanto ganaremos en diciembre”, dijo Guillier. “Quiero saludar a Carolina Goic y a Beatriz Sánchez, que me ha llamado para felicitarme. Esos llamados confirman que somos más los que estamos por el cambio”, clamó.

La posibilidad de que no fuera Guillier sino Sánchez la que pasara a la segunda vuelta frente a Piñera, que se apuntó al principio del recuento, habría supuesto una auténtica debacle para el centro izquierda que ha dominado la política chilena desde la llegada de la democracia y que llegó al gobierno con Michelle Bachelet hace cuatro años con un apoyo masivo del 62%.

En la segunda vuelta, Guillier se verá obligado a hacer un discurso más de izquierda para atraer esos votos del Frente Amplio, y por tanto a prometer reformas progresistas incluso más fuertes que las de Bachelet. Pero a la vez tendrá que intentar evitar una fuga de votos por el centro hacia Piñera. En cualquier caso el Frente Amplio se convierte en un referente clave de la política chilena a partir de esta votación.

Uno de los grandes protagonistas de la jornada electoral fue la abstención. En las presidenciales de 2013 votó el 51%, una cifra que deja a Chile entre los países donde más ha caído la participación. Pero esta vez bajó aún más, y se quedó en el 47%. La participación está bajando en Chile desde 1993, poco después de la recuperación de la democracia, pero fue en 2012 cuando se dispararon las cifras de abstención, cuando el voto pasó de obligatorio a voluntario. En las municipales de 2016 apenas participó el 36% de los habilitados.

 

Categorías: Política, Chile.