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Bancos privados extranjeros intentan un acuerdo con los holdouts por los bonos argentinos

Jueves, 31 de julio de 2014 - 09:37 UTC
 Habría un principio de acuerdo pero hay pujas sobre las cuotas; los holdouts exigen contar con 700 millones de dólares antes de fin de año. Habría un principio de acuerdo pero hay pujas sobre las cuotas; los holdouts exigen contar con 700 millones de dólares antes de fin de año.

Un plan de los bancos privados argentinos para adquirir los bonos de los 'holdouts' en el centro de la polémica con el gobierno de Cristina Fernández aparentemente se cayó el miércoles, pero de todos modos entidades extranjeras tales como Citibank, JP Morgan y el HSBC estarían dispuestas a tomar la posta.

Tras un cuarto intermedio acordado el miércoles, este jueves seguirán las reuniones en Nueva York y en Buenos Aires para avanzar con el acuerdo, según versión de ámbito.com.

La idea es adquirir los 1.300 millones más intereses de los polémicos bonos en pleno litigio. Aparentemente sobre montos a pagar no hay discusión, dado que el número final para comprar a acreedores el reclamo contra la Argentina oscila en torno a los 1.400 millones de dólares. Hay pujas sobre las cuotas; los holdouts exigen contar con 700 millones de dólares antes de fin de año.

El acuerdo apuntaría a pagar ahora 250 millones y el resto en cuotas, siempre con títulos argentinos en dólares. También se estaba a la búsqueda de algún mecanismo que reemplace en el plan original de ADEBA a SEDESA, la entidad que garantiza los depósitos y la que daba la garantía de recupero a las entidades participantes.

Según fuentes que participaron de las negociaciones, el fracaso de estas gestiones se dio porque los abogados de la Argentina cuestionaban la posibilidad de que se gatille la temida cláusula RUFO, que impide al Gobierno realizar mejores ofertas que la de los canjes de 2005 y 2010 antes del próximo 31 de diciembre. Podrían sobrevenir juicios por la intervención del BCRA en la operación, con normas para asegurar que se concrete la transacción. Verían posibles demandantes en Nueva York una oferta oculta de la Argentina a buitres en este mecanismo.

Las conversaciones arrancaron al mediodía y siguieron hasta las 20 de Nueva York. La propuesta presentada entonces es de 1.400 millones de dólares que pondrán principalmente bancos y algunas empresas y la oferta final propone pagar ahora 250 millones y el resto en cuotas. A cambio se pidió que se reponga el stay hasta diciembre de 2015.

De concretarse Argentina estaría poco tiempo en default y evitaría consecuencias mayores. Al hacerse cargo los privados Argentina no corre riesgo de que se gatille la cláusula RUFO, la ya célebre norma que impide al Gobierno hasta el próximo 31 de diciembre efectuar una mejor oferta o pago que lo ya realizado en los canjes de 2005 y 2010.

Empero igualmente subsisten dudas: en la plaza financiera argentina aseguraban que el pago en cuotas podría acordarse rápidamente. La duda pasaba por cómo los participantes en la operación podrían acceder a un recupero de lo invertido con la compra del juicio a buitres. Si el Gobierno diera una promesa de pago en enero cuando vence la RUFO, estaría violando la propia RUFO, dado que podría verse como una operación disfrazada de la Argentina.

Mientras tanto Clarín reveló que en una carta dirigida personalmente a Cristina Fernández, el presidente de la Comisión Europea, José Durao Barroso, expresó el apoyo del Ejecutivo de la Unión Europea en el conflicto con los holdouts.

La carta comienza dando cuenta de que la Comisión Europea sigue el litigio contra la Argentina interpuesto “por algunos de los denominados holdouts”. Hay que recordar que algunos gobiernos, como Francia, han expresado apoyo de manera individual. “Desearía expresar el apoyo de la Comisión Europea a los esfuerzos realizados por la República Argentina hacia la normalización de sus relaciones con los inversores internacionales tras el default en 2001”, escribe Barroso a la presidenta.

Continúa con una felicitación por el acuerdo con el Club de París del pasado 29 de mayo y por las “conversaciones iniciadas con el Fondo Monetario Internacional” y asegura que el acceso a los mercados financieros internacionales “constituye un paso firme para impulsar el crecimiento económico en Argentina” y eliminar “los cuellos de botella” en materia de inversión.

Los acuerdos mencionados por Durao Barroso en su carta son también los que normalizaron la ríspida relación del Gobierno con la Unión Europea, muy crítica con respecto a las trabas comerciales que impone Argentina a las importaciones.

Al referirse a la decisión de la Corte Suprema estadounidense de no revisar el fallo del juez Thomas Griessa en favor de los fondos especulativos, Barroso tomó algo de distancia y destacó que esperaba una “solución negociada”: “Un compromiso que permita concluir el caso de manera definitiva”.