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Obama apoya diálogo venezolano, pero bajo perfil para no generar 'distracciones'

Viernes, 11 de abril de 2014 - 09:00 UTC
La Secretaria de Estado para América Latina dice “que la acción debe darse en Venezuela” La Secretaria de Estado para América Latina dice “que la acción debe darse en Venezuela”

La secretaria de Estado adjunta para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, explicó que por el momento Estados Unidos no evaluarán la propuesta del presidente Nicolás Maduro de restablecer una embajada en Washington y argumentó que “la acción debe darse allí” (en Venezuela) con un diálogo entre venezolanos.

 “Sentimos muy fuertemente que no se trata de la relación bilateral entre Estados Unidos y Venezuela y, por lo tanto, no vamos a actuar todavía para permitir un embajador venezolano en Estados Unidos”, aseguró Roberta Jacobson.

Según subrayó, el Ejecutivo de Barack Obama sigue opinando que la situación de tensión en Venezuela derivada de dos meses de protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro es un asunto interno y que cualquier cuestión que no se concentre en actuar en clave doméstica sólo servirá para “distraer” la atención del problema principal que tiene el país sudamericano.

“Creemos que la acción tiene que darse en Venezuela, donde los venezolanos deben de dialogar unos con otros”, insistió la máxima responsable para América Latina del Departamento de Estado, en una audiencia en el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara baja sobre las prioridades en América Latina del gobierno estadounidense.

“Y nosotros estamos haciendo todo lo que podemos para facilitarlo, sin permitir la distracción de acusaciones contra nosotros o que se transforme esto en algo sobre Estados Unidos y nuestra relación bilateral”, agregó.

Maduro, que ha acusado en repetidas ocasiones a Estados Unidos de estar detrás de las protestas en Venezuela con el objetivo de desestabilizar su gobierno, propuso recientemente a Maximilian Arvélaez como nuevo embajador en Washington, con el propósito, dijo, de avanzar en un “nuevo tipo” de relación bilateral.

Pero en los hechos la Casa Blanca ha mantenido distancia del problema, así no el Congreso, y apoya las negociaciones que viene llevando a cabo Unasur conjuntamente con el Vaticano para actuar de facilitadores de buena fe en el conflicto que ha costado al menos 39 vidas, 600 heridos y más de un centenar de investigaciones de violaciones a los derechos humanos.