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Por temor al embargo Aerolíneas no saca aviones nuevos al exterior

Lunes, 14 de setiembre de 2009 - 07:41 UTC

Son dos Boeing que están preparados para cubrir rutas internacionales y sólo se usan en cabotaje.

Aerolíneas Argentinas no deja de sorprender. A principios de junio, la presidenta Cristina Kirchner anunció la compra del primer avión propio en los últimos 17 años. Luego se sumó un segundo. Las modernas aeronaves tienen otra particularidad: no salen al exterior.

Pese a que tienen una autonomía de 6000 kilómetros, que pueden transportar alrededor de 150 pasajeros y que vuelan a 900 kilómetros por hora, los Boeing 737 700 NX (Next Generation) se utilizan para cabotaje. ¿Cuál es el motivo? El temor a que sean embargados por los inquietos tenedores de bonos en default si pisan una pista en el exterior.

El martes de la semana pasada uno de ellos cruzó la frontera. Fue a tierras amigas: cubrió la ruta Buenos Aires-Caracas. La plana mayor de la empresa estuvo atenta a ese vuelo, desde el presidente, Mariano Recalde, hasta el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi. Si bien existía confianza en que el largo brazo de los bonistas no había llegado a Venezuela, había cierta inquietud. El avión fue y volvió sin problemas y todos respiraron.

La limitación con la que debe convivir la compañía aérea se gestó en la decisión del Gobierno de mantener en default aproximadamente el 25% de la deuda. La embestida para cobrar se ha esparcido por el mundo y Aerolíneas Argentinas es una de las más afectadas, hasta el punto de ponerla en la difícil situación de no poder contar con parte de su flota más moderna para salir del país.

En abril se presentó el primero de los dos aviones propios. Se gastaron US$ 76 millones, que, según dijeron en la firma, provinieron de un crédito del Banco Nación y de aportes del Tesoro nacional. Ambos fueron comprados directamente a la Boeing. En forma paralela, se firmó un acuerdo para sumar a la flota 10 aeronaves nuevas en leasing (alquiler), con un costo mensual de US$ 200.000.

"Actualmente se están usando para salir del país las aeronaves que se trajeron por leasing , mientras que las propias se usan para vuelos de cabotaje", dijo una alta fuente de la empresa. Enseguida aclaró: "Si es necesario, las vamos a sacar del país pero, por el momento, vuelan acá". Sucede que las aeronaves alquiladas no son propiedad de la empresa argentina, sino de quien las entrega en leasing . Por eso no pueden ser embargadas por deudores con ganas de cobrarse sus cuentas. Se le preguntó a la fuente si la razón de la decisión era el temor a los embargos: "Es una cuestión preventiva", se limitó a decir.

Hay otra situación anormal que en este caso juega a favor de la empresa. Más allá de tener el poder, el control y la gestión en Aerolíneas y en Austral, las dos compañías siguen siendo de Marsans. El proceso de expropiación de las acciones de las sociedades aún transcurre por los vericuetos judiciales, sin que ninguna de las dos partes, ni el Estado ni Marsans, haga mucho para que la causa termine. La situación deja conformes a todos: los aviones técnicamente serían de Marsans; por lo tanto, no pueden ser embargados por deudas del Estado.

Fideicomiso

La extraña situación se ha colocado como uno de los temas por definir para terminar la negociación con Airbus. Allí se conversa sobre una veintena de aviones que el grupo Marsans había encargado al fabricante europeo para poner a volar en Aerolíneas Argentinas y que ahora podrían terminar en manos del Gobierno. Una alta fuente oficial contó a LA NACION que era uno de los asuntos pendientes. "Por ahora no hay problemas, porque todavía la empresa no es del Estado", dijo el funcionario. Se le preguntó qué pasaría cuando se concluyera la expropiación, ya que, en ese caso, las aeronaves serían bienes del Estado afectadas a una explotación comercial y, por lo tanto, pasibles de embargo. "Estamos viendo la forma de avanzar, pero lo más probable es que el que compre no sea el Estado, sino algún fideicomiso o alguna figura así. En ese caso, Aerolíneas Argentinas tomaría los aviones en leasing y se evitaría el riesgo", dijo.

En la cabeza de los funcionarios argentinos que negocian con Airbus, además de arreglar la financiación y los plazos de entrega, avanza la formación de una especie de fondo fiduciario que sería solventado con fondos públicos. Esa suerte de ente, organismo o fondo sería el titular de los aviones, el encargado de pagar las cuotas y el deudor frente al fabricante. Luego los alquilaría a Aerolíneas y a Austral. "Creo que antes de fin de año vamos a tener solucionado el asunto", se ilusionó la fuente oficial.

El funcionario también se refirió a la compra de 20 aviones Embraer, de alrededor de 95 plazas, que vendrán desde Brasil con financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo (Bndes). "Para ésos no hay problemas, porque no van a salir del país: van a reemplazar a los MD que utiliza Austral", dijo.

Aunque parezca un contrasentido, los pasajeros que vuelan en aviones ajenos, sean de Marsans o de los lessors -como se denomina a los que entregan las aeronaves en alquiler- pueden estar tranquilos. El problema, en cambio, lo tendrán aquellos que vuelen en aviones que sean propiedad de Aerolíneas Argentinas, a quienes los escépticos aconsejarán llevar algo más de ropa en su equipaje. La Nación

Categorías: Política, Argentina.