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Tras las internas en Uruguay, los candidatos afinan las fórmulas

Martes, 30 de junio de 2009 - 09:06 UTC

Paradoja. Los candidatos que pelearán la presidencia de Uruguay en octubre -el frenteamplista José Mujica y el blanco Luis Lacalle- entraron casi juntos a la política, y en el Congreso juvenil del herrerismo nacionalista en 1959 compartieron debates.

Lacalle seguía a su abuelo, el líder del Partido Nacional (PN), Luis Alberto de Herrera. Y Mujica, llegado del socialismo libertario, a Enrique Erro, futuro ministro de Trabajo con quien colaboraría. Luego sus vías se bifurcaron.

Mujica entró a la guerrilla de Tupamaros, pasó la dictadura de 1973-85 preso en condiciones infrahumanas, hablando sólo con semillas, árboles y hormigas, y se reintegró a la vida democrática creciendo en el Frente Amplio (FA) hasta ser hoy el dirigente más popular y candidato a presidente.

Lacalle gobernó en plena furia neoliberal en la región (1990-95) y, aunque no llevó tan lejos el plan privatizador por el rechazo de varios plebiscitos, su gestión se evoca por tal sesgo y casos de corrupción que él juzga operaciones en su contra.

Los une algo más: el apego a la tierra, pero en condiciones distintas. Lacalle heredó un campo y es productor rural. Mujica vive en una chacra de Rincón del Cerro, y como cuando era "botija", sigue cultivando flores y alfalfa. Como sea, son dos caras contrapuestas.

Lacalle partió con ventaja, la misma noche del domingo. Ya cerró fórmula con Jorge Larrañaga, a quien venció en la interna, y recibió la ovación de su gente en el festejo, eufórica por la rápida unión partidaria. Mujica espera a su compañero de ruta. En la celebración del FA, esa misma noche, hizo guiños a Danilo Astori, su rival interno "En este estrado -dijo- falta un compañero que está enfermo (Astori convalece de una seria internación, y envió una carta que abre esperanzas de acuerdo). Necesitamos mucho su presencia, compromiso, participación por todo lo que representa, lo que hizo y lo que deberá hacer", agregó para algarabía de los concurrentes. "Necesitamos a Danilo, los cambios y la obra del compañero (presidente) Tabaré Vázquez no están terminados", exclamó.

Ya hay contactos para definir la fórmula, quizá antes del sábado 11 cuando, como dijo a este enviado el jefe del FA, Jorge Broveto, se reúna la mesa política. El encuestador Oscar Botinelli comentó a Clarín: "Si no está Astori, el FA perdería 2%". Otros analistas hablan de 6%, aunque afirman que "cierta clase media ya se fue del FA por el impuesto a la renta de las personas, y se compensaría en sectores muy bajos que adhieren a Mujica". Botinelli también sostuvo que, como el PN llevó más gente a votar el domingo en la interna que el FA, "el Frente sale con una impresionante alarma prendida y debe entrar en una profunda reflexión".

Gerardo Caetano, de la Facultad de Ciencias Sociales, indicó a este enviado que "sorprendió el rápido acuerdo del binomio blanco y mete presión al FA. El PN ganó una pequeña batalla y arrancó primero". Para él, "nada está dicho para octubre, lo de ayer no marca tendencia, pero ahora 'es mano' el FA: deberá revisar la ausencia militante en la campaña".

¿Cómo serán estos meses? Siendo dos candidatos de extremos -por el tercero en discordia, el colorado Pedro Bordaberry, nadie apuesta, pero podría arbitrar si hay balotaje en favor de los blancos- se supone que buscarán atraer al centro electoral.

"Irán al centro. En internas las cosas se extreman, pero en generales se busca el centro", indicó a este diario otro consultor, Juan Doyenart.

Lacalle dijo a Clarín que no esperaba agresiones mutuas por el pasado de cada candidato y que confiaba en que Mujica tampoco querría eso. Pero advirtió que un tema será "la intención del FA de una reforma constitucional. Su dirigente Marcos Carámbula, un marxista, habló de fundacional. Aquí no hay que refundar nada. Eso tiene perfume de Venezuela, Bolivia o Ecuador".

La senadora del FA Mónica Javier espantó fantasmas y dijo que la idea es una reforma integral. "Evitar parches parciales, como se vino haciendo. Por ejemplo se podría incluir el voto consular o garantizar la salud a todos, no sólo a indigentes, como dice la Constitución actual", sostuvo.

Otros tópicos serán la Ley de Caducidad de delitos de la dictadura (que el FA quiere anular) y el debate sobre inclusión social versus más seguridad, aunque Larrañaga avisó que no acordaba con la idea de Lacalle de bajar la edad de imputabilidad. Clarín

Categorías: Política, Uruguay.