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Londres festeja los 150 años del Big Ben

Domingo, 31 de mayo de 2009 - 09:49 UTC

El Big Ben, el reloj más famoso del mundo, símbolo del Reino Unido y de Londres, cumple hoy 150 años. El bong-bong de su gran campana es una referencia para el país.

 

Con él despiden el año los británicos, con él sigue iniciando la BBC los informativos de radio de las seis de la tarde y medianoche. El repique llega a las tropas desde Afganistán a Falklands/Malvinas. También anuncia, cuando el son se torna en respetuoso doblar, la muerte del monarca.

 Aunque reducido al silencio en la primera guerra mundial para evitar el ataque de los zepelines enemigos, durante la segunda permaneció imperturbable, dando las horas y tranquilizando a los ciudadanos aterrados por los bombardeos de la Luftwaffe, la aviación nazi. No es extraño que, en una reciente encuesta, el querido reloj fuera elegido el monumento nacional más emblemático para los británicos, pese a que muchos se confunden al nombrarlo.

Autóctonos y turistas piensan que la torre de 96 metros al final del extremo norte del puente de Westminster es el Big Ben. En realidad, la construcción de estilo gótico victoriano es la Torre del Reloj del palacio de Westminster. El Big Ben es la gran campana de 13,8 toneladas de bronce y estaño que forma parte del reloj al que da nombre, junto a cuatro más pequeñas. Estas dan los cuartos, con la música Westminster chimes, basada en El Mesías de Händel. El sonido de la grande, al dar las horas, alcanza 118 decibelios, intensidad similar a la de un avión en el despegue.

Según algunas versiones, el nombre de Big Ben se debe a un boxeador de los pesos pesados, Ben Caunt, pero otros lo atribuyen al parlamentario Sir Benjamin Hall, que encargó la campana.

El conjunto fue erigido con la reconstrucción del Parlamento, destruido por un incendio en 1834. Un abogado y el astrónomo real diseñaron el reloj, con un mecanismo revolucionario que aún funciona. El mal tiempo, las aves despistadas y algún percance técnico lo han detenido varias veces. Una Nochevieja hubo que derretir con secadores de pelo el hielo del martillo de la campana, para que pudiera despedir el año a tiempo.

El Big Ben quedó inmortalizada en películas como Los 39 escalones, Peter Pan y Harry Potter y la Orden del Fénix. Ha sido también objetivo terrorista, para los republicanos irlandeses en el pasado o Al Qaeda ahora. Es el precio de la fama, que el Big Ben lleva con pulso inalterable. BBC Mundo

 

 

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