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Domingo, 19 de noviembre de 2017 - 06:44 UTC

Cruciales elecciones de gobernadores en Venezuela: oposición teme alta abstención

Sábado, 14 de octubre de 2017 - 20:45 UTC
Para Datanálisis 44,7% votarían por los candidatos de la oposición, y un 21,1% lo haría por los del oficialismo, dada la baja popularidad de Nicolás Maduro Para Datanálisis 44,7% votarían por los candidatos de la oposición, y un 21,1% lo haría por los del oficialismo, dada la baja popularidad de Nicolás Maduro
Tres días antes de los comicios se decidió reubicar casi 300 centros de votación en al menos 15 de los 23 estados del país, afectando a 500 mil ciudadanos Tres días antes de los comicios se decidió reubicar casi 300 centros de votación en al menos 15 de los 23 estados del país, afectando a 500 mil ciudadanos
Al menos 16 alcaldes opositores -potenciales candidatos- están detenidos y la justicia inhabilitó a políticos de alto perfil, como el ex candidato presidencial Capriles Al menos 16 alcaldes opositores -potenciales candidatos- están detenidos y la justicia inhabilitó a políticos de alto perfil, como el ex candidato presidencial Capriles

El registro electoral indica que 18.094.065 venezolanos están convocados este domingo para concurrir a las urnas y elegir a 23 gobernadores regionales. Unos comicios que representan una nueva prueba electoral para el oficialismo chavista, que intentará mantener su actual hegemonía, y la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que buscará desafiarla.

 Las elecciones, en principio dispuestas para diciembre de 2016, son consideradas clave por darse en medio de la polarización política y la crisis institucional y económica que vive el país latinoamericano.

Un duro escenario que se complicó aún más luego de que, desafiando las críticas y exhortos de gran parte de la comunidad internacional, el Ejecutivo instalara en agosto una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), dominada por el chavismo, con atribuciones por sobre todos los otros poderes públicos. Por ello, no es de extrañar que se prevean una serie de dificultades y obstáculos que tendrá que superar la oposición para lograr su cometido de arrebatarle al oficialismo alguna de las 20 gobernaciones que hoy controla.

Según una reciente encuesta realizada por la consultora Datanálisis, el 44,7% de quienes sufragarían el domingo lo harían por los candidatos de la oposición, mientras que un 21,1% lo haría por los del oficialismo. Este panorama está acompañado de la baja popularidad (23,2%) que ha adquirido el Presidente Nicolás Maduro el último tiempo.

Sin embargo, el problema está en que muchos de los ciudadanos que están en contra de la actual gestión no irán a votar. El desánimo por el cese de las protestas que invadieron las calles por cuatro meses es una de las principales causales. La fuerte ola de manifestaciones antigubernamentales exigían el adelanto de elecciones presidenciales, la liberación de cientos de “presos políticos” y ayuda humanitaria para aliviar la escasez de alimentos y medicinas. En ellas, unas 150 personas murieron.

Sumado a esto, el inicio de las conversaciones entre la MUD y el Gobierno en República Dominicana, incomodó a los detractores del Presidente venezolano, quienes adelantaron que no acudirán a las urnas para así “castigar” a su dirigencia.

“En las últimas encuestas, el nivel de abstención reportado es mucho más elevado que el usual”, afirmó el analista político Luis Vicente León. En las elecciones legislativas de 2015, votó un 74% del padrón electoral. “A medida que aumentan los índices de abstención, la oposición pierde fuerza electoral, se reduce su ventaja y aumentan las probabilidades de que el chavismo se cuele en zonas donde no representa la mayoría”, añadió.

Y las dirigencias opositoras lo saben, por lo que se han desplegado en distintos medios de comunicación para intentar revertir el mal pronóstico. “Tenemos que salir a votar para darle directo en el hígado a una dictadura que tiene a nuestro pueblo pasando hambre”, llamó el diputado opositor, Juan Requesens, en una entrevista televisiva.

Pero otro de los grandes desafíos que deberán sortear tiene que ver con la desconfianza en las instituciones y en el Consejo Nacional Electoral (CNE). Observadores ya han dicho que los resultados podrían verse alterados por maniobras preelectorales provenientes del Gobierno y de la ANC. Cuando se puso fin al periodo de campaña, el rector del CNE, Luis Emilio Rondón -la única de las cinco autoridades que forman el organismo que es crítico del chavismo- denunció que tres días antes de los comicios la institución electoral decidió reubicar casi 300 centros de votación en al menos 15 de los 23 estados del país. ¿El problema? No se notificó a los más de 500 mil ciudadanos que se verán afectados por el cambio el día de la contienda. Así, por desconocimiento de sus lugares de votación, muchos no podrán sufragar.

Por otro lado, al menos 16 alcaldes opositores -potenciales candidatos para las regionales- fueron detenidos durante los meses de protestas y la justicia inhabilitó a políticos de alto perfil para postularse, como el ex candidato presidencial Henrique Capriles. En tanto, en siete de las 23 gobernaciones, la oposición no pudo presentar candidatos debido a fallos judiciales en su contra y a la prohibición de reemplazarlos.

Por último, los cuestionamientos también se han enfocado en las declaraciones de Maduro, quien aseguró recientemente que quienes resulten electos este domingo, deberán someterse a las decisiones de la ANC, controlada por el oficialismo. Algo que fue duramente criticado por el Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, quien acusó al Mandatario venezolano de “no jugar limpio”.

De todas formas, según consignó la cadena CNN, la MUD aseguró que cuenta con 90.000 testigos electores, 271.000 voluntarios y 677 abogados disponibles para fiscalizar el proceso. Unas elecciones que son de gran relevancia, pues determinarán a los gobernadores de los siguientes cuatro años. Pero, por sobre todo, porque sus resultados serán vistos como una gran encuesta popular, que entregará un primer panorama electoral de cara a los comicios presidenciales de 2018.