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Martes, 22 de agosto de 2017 - 10:58 UTC

Empresas hispanas interesadas en la construcción del muro de Trump con México

Jueves, 16 de marzo de 2017 - 19:00 UTC
El muro fue el estandarte de las promesas electorales de Trump en materia migratoria y levantó fuerte polémica en México El muro fue el estandarte de las promesas electorales de Trump en materia migratoria y levantó fuerte polémica en México

Las más de 60 empresas hispanas interesadas en la construcción del polémico muro que el presidente Donald Trump quiere levantar en la frontera de EE.UU. con México dejan de lado las consideraciones políticas o patrióticas.

 ”Honestamente, para nosotros sería antes que nada un trabajo más de infraestructura y creador de empleos, algo que tanto necesitamos en Nuevo México”, declaró Mario Burgos de la empresa de construcción Burgos Group, quien destacó que su estado tiene una tasa de desempleo del 6,7%, la más alta del país.

Hijo de un peruano, Burgos dijo que la participación de su empresa familiar en un proyecto que puede repartir contratos por más de 20.000 millones de dólares, no tiene ninguna connotación antiinmigrante, sino que es una cuestión práctica.

Lo mismo opinó Amaedo Sánez, de la empresa texana J. D. Abrams, quien declaró que, a pesar de ser una cooperativa propiedad de los empleados desde hace ocho años, en su mayoría hispanos, cuando decidieron participar no consideraron los “aspectos políticos, sino económicos” del proyecto.

Esta constructora ubicada en Austin ha realizado hasta el momento carreteras y puentes por valor de US$ 300 millones, en contratos estatales y federales, y ahora ve la oportunidad de participar en un proyecto de infraestructura gigante y por el que se han mostrado interesadas cerca de 600 empresas.

El muro fue el estandarte de las promesas electorales de Trump en materia migratoria y levantó ampollas en México, que, además, según los planes del presidente, debería pagar la totalidad de su coste por su responsabilidad al permitir la llegada a EE.UU. de delincuentes y violadores.

Según la convocatoria del gobierno de Donald Trump, el muro, que se construiría en tres etapas, tendría 30 pies de altura para que no pueda ser escalada y que debería ser resistente a daños intencionados, en un proyecto que por lo menos demandaría tres años y medio de trabajo, según lo informado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que además deberá lidiar con la compra de terrenos y expropiaciones.

Desde Puerto Rico se dijo que se puede aportar cemento y la capacidad de hacer estructuras prefabricadas que luego serían armadas en el lugar de la obra, aunque será “una lucha entre David y Goliat” por los grandes consorcios interesados en la licitación.

Al respecto podría darse la paradoja que el consorcio mexicano Cemex, uno de los mayores productores de cementos del mundo y que tiene varias plantas productoras en Estados Unidos, aporte material a las empresas constructoras. Pero un vocero de la empresa dijo que Cemex no construye en EE.UU., pero produce materiales para la industria de la construcción.

“Al día de hoy no se tienen detalles técnicos de dicha obra y nadie nos ha buscado para participar. Si alguno de nuestros clientes nos pide cotizar materiales, tenemos la responsabilidad de hacerlo, aunque eso no implica que Cemex participaría en la obra”, explicó la empresa.