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Putin y Trump coinciden en combatir terrorismo e inmigración, y plantean posible alianza

Lunes, 30 de enero de 2017 - 19:11 UTC
”Rusia ve a EE.UU. como su principal socio en la lucha contra el terrorismo internacional”, dijo Putin luego de la primera conversación con Trump ”Rusia ve a EE.UU. como su principal socio en la lucha contra el terrorismo internacional”, dijo Putin luego de la primera conversación con Trump

Criticado por los líderes europeos por su política de inmigración, el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha encontrado a su mejor amigo en el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, interesado exclusivamente en hacer negocios y combatir el terrorismo.

 ”Rusia ve a EE.UU. como su principal socio en la lucha contra el terrorismo internacional”, dijo Putin luego de la primera conversación telefónica mantenida entre ambos mandatarios desde la investidura de Trump hace diez días.

Putin oyó lo que quería oír de Trump: que el terrorismo internacional es la principal amenaza y que acabar con los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) es la prioridad número uno, y no quiso saber más.

Trump no sólo aseguró que EEUU debe encontrar nuevos socios para combatir esa lacra, sino que abogó por coordinar sus acciones con Rusia y ordenó al Pentágono que le presente en el plazo de 30 días un plan para “destruir” al EI.

“El próximo paso deben ser las negociaciones para crear una amplia coalición antiterrorista en Siria”, aseguró Leonid Slutski, jefe del comité para Asuntos Internacionales de la Duma o Cámara de diputados.

Los políticos rusos creen que, en caso de que ambas potencias se alíen contra el yihadismo, “en el plazo de un mes” se puede acabar con el Estado Islámico en Siria.

Además, ambos líderes expresaron su deseo de normalizar las relaciones enturbiadas por la tensión entre el Kremlin y la Administración de Barack Obama, quien antes de dejar el cargo no dudó en aprobar una nueva andanada de sanciones contra Rusia.

Aunque las sanciones han hecho mucho daño a la alicaída economía rusa -le impidieron obtener créditos en tiempos de profunda recesión-, es verdad que ese asunto no fue tratado en el primer contacto entre ambos jefes de Estado, según confirmó el Kremlin.

Trump dijo que era “demasiado pronto” para hablar de su levantamiento, aunque sus asesores sugirieron que la Casa Blanca lo está valorando, mientras Putin ha insistido que no será él quien ponga el asunto sobre la mesa.

Al contrario que a Alemania, Francia y el Reino Unido, la política migratoria de la Casa Blanca no es algo que preocupe a Putin, quien siempre ha sido partidario de endurecer los requisitos para la entrada en Rusia de trabajadores procedentes de Asia Central y el Cáucaso.

Aunque no ha aprobado listas negras, Putin ha asegurado que hay que dar prioridad a los trabajadores nacionales sobre los inmigrantes laborales, a los que ha exigido que aprueben un examen en el que demuestren un dominio de la lengua y la cultura rusas.

Además, aunque EE.UU. nunca ha sido uno de los principales socios -Alemania y China se disputan ese lugar de privilegio-, Putin también destacó la importancia de restablecer los lazos comerciales, actualmente bajo mínimos. Y es que, como le definió el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, Trump es un “as de los negocios”, por lo que ese será el terreno al que le llevará Putin.

“Trump demuestra que le preocupa menos Crimea y Ucrania (los detonantes de las sanciones occidentales) y más el problema del terrorismo”, opinó Alexéi Malashenko, experto del Centro Carnegie de Moscú.