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Argentina no es una amenaza militar para las Islas Malvinas. ¿Por qué entonces el Reino Unido aumenta la tensión?

Viernes, 3 de abril de 2015 - 06:26 UTC
El anuncio de Fallon hace que la relación entre militares y población civil en las Malvinas una de las zonas más militarizadas del mundo, denunció Castro El anuncio de Fallon hace que la relación entre militares y población civil en las Malvinas una de las zonas más militarizadas del mundo, denunció Castro
“En total desde 1982 habremos gastado más de mil millones de libras para mantener esos 2.000 isleños, 500 mil libras cada uno”, según el político laborista Prescott “En total desde 1982 habremos gastado más de mil millones de libras para mantener esos 2.000 isleños, 500 mil libras cada uno”, según el político laborista Prescott

La siguiente columna por Alicia Castro fue publicada en The Independent el 2 de abril. - El 24 de marzo, día en que tuvo lugar en el Parlamento británico el debate sobre el incremento de gastos de defensa para las Islas Malvinas, Argentina conmemoraba el aniversario del golpe militar de 1976.

 Los argentinos defendemos firmemente la democracia. Ese día reafirmamos que “Nunca Más” va a haber una dictadura militar en nuestro país: “Nunca Más” es el nombre que se le dio al informe de la comisión que investigó los miles de desaparecidos y asesinados durante la dictadura cívico-militar (1976-1983). El 2 de abril, aniversario del estallido de la guerra de Malvinas, los argentinos recordamos a los veteranos y a los caídos en ese conflicto, reiterando que Argentina nunca más irá a una guerra por Malvinas. Fue esa misma dictadura brutal la que llevó a la Nación a ese conflicto, en un intento por aferrarse al poder.

El 24 de marzo asistí al Parlamento, junto a otros funcionarios de nuestra Embajada, a la sesión de “preguntas de urgencia” formuladas al Secretario de Defensa, Michael Fallon. El diario sensacionalista The Sun alertaba en primera página sobre la amenaza de una “invasión”, anunciaba en “títulos catástrofe” el inminente envío de tropas a las Malvinas e ilustraba los presuntos riesgos con un collage de fotos de Putin, la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner y bombarderos Sukhoi. Esta es una muestra perfecta de cómo los medios construyen una ficción. Si bien el Secretario Fallon no confirmó estas especulaciones de prensa, insistió en la necesidad de defender a los habitantes de las Islas de la “amenaza” que representa el reclamo de la Argentina. Anunció que se mantendrá la base de 1200 efectivos militares, lo que, en relación a la población civil de cerca de dos mil habitantes hace de las Islas Malvinas una de las zonas más militarizadas del mundo. Sin embargo, Fallon afirmó que la presencia militar es “proporcional a las amenazas y riesgos existentes” e informó que reforzará y modernizará la infraestructura militar lo que demandará un gasto adicional de 180 millones de libras a lo largo de 10 años, sumados al presupuesto anual.

Sin embargo, Argentina no representa una amenaza militar para los habitantes de las Islas Malvinas.

Es posible deducir que el gobierno conservador, en período electoral, quiere agitar el fantasma de 1982 para reflotar la figura de Margaret Thatcher, quien obtuvo con aquella guerra un formidable rédito electoral. También es evidente que el gobierno está intentando defender el presupuesto de defensa. En su primer debate televisado de campaña, David Cameron no pudo justificar que el número de “bancos de comida” (food banks) haya aumentado dramáticamente de 66 a 421 durante su gobierno, con casi un millón de personas dependiendo de esa dádiva, en un país rico. En el contexto de los severos ajustes en materia de salud, de educación y beneficios sociales, muchos ciudadanos no quieren ver invertidos sus impuestos en gastos de defensa; en especial, si se trata de mantener una costosa base militar en unas islas remotas, para impedir una invasión que nunca ocurrirá.

De los 28 miembros del parlamento que participaron en el debate del 24 de marzo, cinco realizaron intervenciones críticas; entre ellos, Vernon Coaker, el Secretario de Defensa en las sombras del laborismo, expresó “El poder disuasivo de nuestras capacidades militares ha de ser bienvenido, pero seguramente todos podemos acordar que la mejor manera de seguir adelante es a través de la diplomacia” y preguntó qué actividades diplomáticas se están llevando a cabo en la actualidad.

El laborista Jeremy Corbyn, se quejó de que el Secretario de Defensa no mencionara ninguna iniciativa diplomática “¿Puede ser más específico: qué discusiones políticas, diplomáticas y de defensa ha tenido con Brasil, Argentina y Uruguay para reducir tensiones en la región, en lugar de proponer el gasto de 180 millones de libras?” reclamó. El diputado Barry Sheerman criticó que en vez de convocar el olor a pólvora y batir de sables, una democracia parlamentaria madura debería estar dialogando con el gobierno de Argentina, al más alto nivel diplomático. El conservador galés David Davies, con fuertes vínculos con la colonia galesa en nuestro país, se sumó al reclamo para que se traten de mejorar las relaciones diplomáticas con todos los países de nuestra región. Las intervenciones de estos diputados reflejan a las claras que actualmente hay diferentes visiones sobre la cuestión Malvinas en el Reino Unido.

Quisiera destacar otro tema relacionado: el partido laborista acaba de incorporar a sus filas para la campaña electoral a John Prescott, quien secundó a Tony Blair en el gobierno. Notablemente Prescott, en un artículo recientemente publicado en el diario “The Mirror” coincide con nosotros en repudiar el doble estándar del gobierno británico. “Hace 40 años, en uno de los actos más vergonzosos cometidos por el gobierno británico” –recuerda- el Reino Unido alquiló a Estados Unidos la Isla de Diego García en el archipiélago de Chagos para instalar una base aérea militar, expulsando a todos sus habitantes, que fueron forzados a vivir en la República de Mauricio. Se ha comprobado que esa base estadounidense sirvió a la CIA para la tortura y secuestros ilegales. Ahora se está discutiendo la posibilidad de reinstalar a los habitantes originarios en su Isla y el gobierno británico está considerando los altos costos de esta operación. - “Y si alguien se queja sobre el costo” –destaca Prescott- “puedo recordarles que gastamos 65 millones de libras por año ayudando a otro grupo de isleños británicos. Excepto que viven en las ‘Falklands’, se les otorgó un referéndum y son blancos. En total desde 1982 habremos gastado más de mil millones de libras para mantener esos 2.000 isleños, 500 mil libras cada uno”. (The Mirror, 14 de febrero 2015).

Sabemos que en época de elecciones los políticos identifican los temas sensibles a la opinión pública. Es posible pensar, entonces, que hay un creciente número de ciudadanos británicos que rechaza el doble estándar, la hipocresía y el colonialismo. Si este es el caso, estamos más cerca de alcanzar un diálogo maduro sobre la Cuestión Malvinas entre dos Naciones soberanas.

(*) Alicia Castro, Embajadora Argentina ante el Reino Unido