Martes, 8 de setiembre de 2009 - 08:49 UTC

Argentina no corre en la carrera armamentista

Mientras la región da muestras de un creciente armamentismo, la Argentina no compra armamentos desde hace 15 años, cuando reemplazó aviones perdidos en la Guerra de Malvinas.

 

El acuerdo anunciado ayer por Brasil, que gastará 14 mil millones de dólares en la compra de armamento a Francia, se suma a los aprovisionamientos que se aceleraron durante los últimos años en América latina, y que tuvieron como principales protagonistas a Colombia, Venezuela, Chile y el mismo Brasil.

 Argentina, en cambio, se ha mantenido al margen de esta carrera.

Fuentes del Estado Mayor Conjunto indicaron que la última compra nacional fue en noviembre de 1994.

Con Oscar Camilión como ministro de Defensa, Argentina compró a Estados Unidos, a un costo de 284 millones de dólares, 36 aviones cazabombarderos que habían sido usados en la Guerra de Vietnam, los que luego fueron modernizados por la empresa Lockheed-Martin.

La página digital de la Fuerza Aérea indica que la operación apuntó a suplir los 35 aviones perdidos (con 36 pilotos fallecidos) en la Guerra de Malvinas de 1982, con lo cual no se incrementó el patrimonio bélico, sino que se suplieron las pérdidas.

Desde ese momento, la Argentina sólo emplea sus recursos del área de Defensa para el mantenimiento de sus pertrechos.

Incluso, en noviembre de 2005, se denunció que de esos 36 aviones, alojados en la base de Villa Reynolds, de San Luis, sólo estaban operables "entre 7 y 10".

El presente de la región exhibe un aceleramiento de las compras de armamentos a un ritmo que comenzó a generar inquietud en el ámbito político sudamericano.

El Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo estimó que la inversión militar sudamericana fue de 34.100 millones de dólares en 2008. DyN

 

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