Triunfo histórico de la oposición en Japón
La oposición ha arrasado en los comicios legislativos de ayer en Japón con un ambicioso programa de cambio social y económico.
Según las estimaciones a boca de urna divulgadas por diferentes televisiones, el Partido Demócrata de Japón (PDJ), liderado por Yukio Hatoyama, obtendría entre 298 y 329 escaños de los 480 de la Cámara de Diputados.
Hatoyama, de 62 años, un rico heredero de una dinastía de políticos comparada a menudo con los Kennedy, será nombrado primer ministro por el Parlamento dentro de unas dos semanas.
En cambio, el todopoderoso Partido Liberal Demócrata (PLD) que gobernó durante los últimos 54 años con un breve paréntesis de diez meses en 1993-94, conseguiría entre 84 y 131 escaños, lo que equivale a una derrota aplastante.
Sin esperar a conocer los resultados oficiales, que serán anunciados hoy, el primer ministro Taro Aso, de 68 años, reconoció la debacle electoral y dijo tener la intención de dejar la jefatura del PLD. "Asumo mi responsabilidad y voy a dimitir", afirmó.
De todos modos Aso, quien últimamente batió récords de impopularidad, seguirá al frente del Gobierno hasta el nombramiento de Hatoyama.
El PDJ, un movimiento heteróclito que ya es mayoritario en el Senado gracias al apoyo de otros dos partidos de la oposición, tendrá ahora mayoría absoluta en el Parlamento y por tanto vía libre para emprender su ambicioso programa de reformas.
Muy sonriente, Hatoyama dio las gracias a los votantes por su apoyo y aseguró que ahora el "principal desafío será convertir esta victoria en la del pueblo, sin ser arrogante".
La apuesta por el cambio de los japoneses es también un voto de castigo por los excesos de la política liberal aplicada por el PLD en los últimos años, a la que culpan de las crecientes desigualdades sociales, del desempleo y de la precariedad.
En contraposición, el PDJ quiere poner su política "al servicio de la vida de la gente", con un programa muy generoso en subsidios, tanto para las pensiones de vejez como para las familias y los más desfavorecidos.
Partidario de reactivar la economía a través del consumo, el partido vencedor prometió la gratuidad parcial de la enseñanza, ayudas por nacimientos y la supresión de los peajes en las autopistas.
En el ámbito diplomático, Hatoyama se decanta por un Japón más independiente de Estados Unidos y volcado en Asia, sin por ello poner en entredicho su alianza estratégica con Washington. De hecho, el presidente estadounidense Barack Obama espera una "alianza fuerte" con el próximo primer ministro.

